Recibir un correo en el móvil con el asunto en mayúsculas “URGENTE” mientras se llega a casa es algo muy habitual para determinados profesionales. El remitente es el jefe, con lo cual no procede hacer caso omiso de la notificación. Toca ponerse a trabajar una vez acabada la jornada. Quizá no sucede siempre, es ocasional, pero en cualquier caso muchas personas expresan la incapacidad de desconectar del todo de sus responsabilidades laborales por esta causa. ¿Necesitamos una ley de desconexión digital?

Seguir los pasos de la ley francesa

Desde el pasado 1 de enero los franceses pueden acogerse a la llamada Ley de Desconexión Digital, que forma parte de la contestada reforma laboral en el país galo. Esta ley protege a los trabajadores de las injerencias en la vida privada tras la finalización de la jornada. Como medida principal, insta a las empresas de más de 50 trabajadores a establecer límites a la jornada laboral que no se pueden sobrepasar con peticiones fuera del horario laboral.

Las sanciones ante el incumplimiento no existen y, si no se llega a un acuerdo, prevalecerá el interés de la empresa. Una ley de dudosa eficacia tal como está redactada, pero que quizá haya servido para poner el acento en la permanente disponibilidad a la que nos someten los dispositivos móviles, tanto en la vida privada como en la laboral.

Derecho a la desconexión digital en España

El debate en España saltó a la palestra tras la respuesta que dio el Gobierno en sesión parlamentaria a la pregunta formulada por PDde Cat (Partit Demòcrata Europeu Català, antiguo Convergencia Democrática de Cataluña). Su portavoz preguntó si el Ejecutivo tenía pensado adoptar alguna medida similar y seguir el ejemplo del Estado francés con los trabajadores y empresas en España. La respuesta fue positiva.

El Gobierno anunció que estarían dispuestos a explorar medidas conducentes a la implantación de límites en las jornadas laborales. Y añadieron  que propondrían la elaboración de estudios para conocer el estado de la cuestión acerca de las implicaciones sobre el estrés que tienen exceder estos límites.

El efecto del estrés en el grado de satisfacción laboral

Para los sindicatos este derecho ya está garantizado, ya que no hay obligación de permanecer en el puesto de trabajo ni de contestar un email una vez acaba la jornada. Aún así, creen que no está de más apuntalar la ley en este sentido, puesto que la normativa en cuanto a jornada laboral es compleja y la presión a la que se ven sometidos los trabajadores por cumplir con estas exigencias es muy alta.

Los datos sobre satisfacción laboral facilitados por las empresas Ipsos-Edenred para el 2016 expresan que el 30% de los españoles que trabajan acometen tareas laborales fuera de sus horarios. Un 16% admite que trabaja en vacaciones, lo que constituye uno de los principales motivos de insatisfacción laboral, sensación que expresa hasta un 25% de los encuestados en  este estudio.

La oportunidad de esta medida se plantea en otra cuestión adicional. A la luz de la misma flexibilidad que nos permiten los dispositivos o el trabajo en remoto, es complicado saber cuándo empieza y cuándo termina una jornada laboral. Si parece que le tendencia lleva hacia una autonomía del trabajador en cuanto al diseño de su jornada y a una evaluación del desempeño en función de objetivos, el tiempo de la jornada laboral se desdibuja y por lo tanto establecer el “fuera de la jornada laboral” resulta complejo.