Un 16% de los trabajadores está buscando de forma activa un empleo a pesar de que ya tienen uno. Tener un mejor salario, un cambio en las condiciones laborales, apostar por un negocio o, en el peor de los casos, huir de un mal ambiente laboral son las razones más habituales. Dejarlo no es fácil. La clave está en conseguir hacerlo de forma elegante. Estas son algunas cuestiones que debes tener en cuenta para dejar un trabajo y salir airoso.

Valora pros y contras antes de abandonar tu puesto

Tendrás que tener en cuenta que si pierdes voluntariamente tu puesto no se tiene derecho a prestación por desempleo. Aunque hay algunas excepciones. En el caso de que haya una modificación de las condiciones de trabajo, por ejemplo, la jornada o el horario, falta de pago de salarios o traslado del centro de trabajo, en estos casos se considera que se está en situación legal de desempleo, por lo tanto, si se reúnen el resto de requisitos, se podría cobrar el paro.

Notifica tu salida de la empresa

Los contratos indefinidos y los de duración determinada superiores a un año establecen la obligación de realizar un preaviso sobre la finalización de la relación laboral  tanto por parte del empresario como por parte del trabajador. El Estatuto de los Trabajadores fija una antelación mínima de 15 días. Los convenios suelen definir también los días de preaviso por lo que, si no lo habías hecho todavía, consulta este particular en el convenio al que se acoge tu empresa.

En caso de que no se preavise con suficiente antelación la empresa está en su derecho de descontar lo que corresponda de la liquidación.

Calcula el finiquito

Al ser tú quien deja la empresa debes de tener en cuenta que no corresponde ningún tipo de indemnización por lo que solo toca que te abonen lo que se conoce como finiquito, es decir, la parte proporcional de pagas extra, vacaciones no disfrutadas y otras retribuciones a las que tengas derecho.

Escribe una carta de cese voluntario

Es recomendable hacer un escrito en el que se solicite el cese voluntario del puesto. No hay por qué alegar motivos pero no olvides poner la fecha del que será tu último día en la empresa y asegúrate de que se trata de los que establece la ley o el convenio.

Haz al menos dos copias, una para la empresa y otra para ti firmada por la empresa.

Cómo dejar mi trabajo sin tener problemas legales (ni remordimientos)

Pide una excedencia

Una fórmula bastante habitual y que te deja la puerta abierta para volver es el solicitar una excedencia voluntaria. A partir del año trabajado ya tienes derecho a pedir una excedencia de mínimo cuatro meses y máximo cinco años. Normalmente la empresa aceptan las excedencias aunque debes saber que si quisieras volver no está obligada a readmitirte de inmediato y, en caso de que lo haga, a ofrecerte el mismo puesto que tenías.

Aunque las ofertas de empleo han aumentado un 10,62% respecto al anterior informe de Infoempleo-Adecco, dejar un puesto de trabajo puede provocar sentimientos de culpa ante el temor de que las cosas no salgan todo lo bien que esperamos. Por este motivo, recomendamos que se valoren pros y contras teniendo en cuenta el medio plazo y reflexionando sobre los motivos que llevan a dejar un trabajo o a emprender una nueva aventura laboral.

Y sobre todo, evita tomar esta decisión tan definitiva después de una discusión en el trabajo con un jefe o compañero. Es preferible esperar a que se calmen los ánimos y después analizar posibles ganancias e inconvenientes.

Pero si lo tienes bien claro haz todo lo posible por que quede un buen recuerdo de tu paso por allí. Colabora en la formación de la persona que te sustituirá, ponte a disposición si creen que puedes ayudar desde otro lugar y procura conservar las relaciones profesionales que hayas establecido tanto con compañeros, como proveedores o incluso jefes. Si crees que ha llegado el momento consulta nuestras ofertas y avanza en tu trayectoria profesional.