El ritmo de consecución de objetivos, tareas, plazos, reportes, informes, de responsabilidades varias hace que el estrés reine en el ambiente de un lugar de trabajo. Esto condiciona las relaciones que se establecen en los equipos de personas donde imperan las jerarquías, las formas de liderazgo más o menos democráticas, las exigencias de clientes y la convivencia, al fin y al cabo, entre personas. Situaciones de las que se quiere huir en cuanto finaliza la jornada. Pero, ¿qué tal será esa gente en un contexto más distendido donde no haya un organigrama que sitúe a cada cuál? Hablamos de afterwork.

Un “irse de cañas tras el trabajo” saludable

O “irse de cañas después del trabajo”, adoptamos el término anglosajón pero el resultado es el mismo: comentar la jornada laboral o cuestiones más personales en un contexto más distendido. Este tipo de ocio permite, lejos del terreno laboral, conocer aspectos diferentes de la gente con las que se trabaja. ¿Las ventajas según los expertos? Un conocimiento más profundo de las situaciones y condicionantes de los compañeros lo que contribuye a reforzar vínculos y, por lo tanto mejora el clima laboral y el compañerismo.

El afterwork puede desarrollarse también en escenarios más saludables y así, matar dos pájaros de un tiro: cuidarse y crear camaradería. Al hacer deporte se pone de relevancia otros aspectos de la personalidad. De pronto, alguien que desempeña funciones más de base dentro de la empresa se convierte durante un partido entre compañeros en el máximo anotador o en alguien con una capacidad física extraordinaria. Ayuda a desterrar prejuicios sobre las capacidades de las personas.

De afterwork: deporte después del trabajo

Y, al contrario, alguien muy competente en una tarea por la que tiene un gran reconocimiento en el contexto laboral haciendo deporte se ve en dificultades. En este sentido, ayuda a ver otras facetas en los demás y enriquece el conocimiento de las personas con las que se comparte el día a día.

Hacer deporte con otros compañeros favorece la igualdad en las relaciones ya que las habilidades que se necesitan para practicar  un deporte no tienen que ver con jerarquías, títulos o experiencia. Se trata de poner a las personas en un contexto lúdico donde se pueden relacionar desde otras facetas de la personalidad y dejar fluir un aspecto más relajado y divertido.

Hacer deporte también ayuda a bajar la guardia, a desencorsetarse y permitir que aflore una faceta más proclive al disfrute.

Lugares para el afterwork sports

Se pueden organizar jornadas de afterwork en las propias instalaciones de la empresa o en otros lugares para desvincularlo del entorno laboral.

Desde equipos de runners hasta torneos de paddle, patinaje, y las clásicas pachangas de fútbol o de baloncesto.

Apostar por la creación de equipos mixtos también ayudará a facilitar la convivencia y la igualdad entre hombres y mujeres. Puede ser una de las actividades que formen parte del plan de igualdad de la empresa con el fin de luchar contra los estereotipos de género.

El afterwork no tiene por qué desarrollarse con compañeros de la misma empresa. También es una oportunidad para fortalecer vínculos y relaciones profesionales dentro de un sector o actividad en un contexto relajado como puede ser el deportivo. Se trata de un canal por donde fluye la comunicación informal, se amplía agenda de contactos de forma personal, algo fundamental para hacer networking.