Hay currículos que son ilustres por sus protagonistas. No por cómo están hechos, ni siquiera por lo que contienen. Son los currículos de la gente importante, de esos que manejan nuestros destinos en despachos reservados para gente como ellos. ¿Y cómo son esos currículos?

Lo primero que son es sosos. Nada de diseño, nada que llame la atención. Son clásicos, sobrios, aburridos. La gente importante no necesita impresionar. De hecho, no necesitan ni currículo. Todos les conocemos, o deberíamos.

Es el caso, por ejemplo, del currículo que el expresidente del Gobierno, José María Aznar, ahora retirado de la política y centrado en sus clases, algunas empresas y sus conferencias, ofrece en su propia página web. De hecho, es atípico. Los méritos académicos al final, pocos datos de identificación, nada de conocimientos técnicos, todo centrado en su gestión como político y las cosas que puso en marcha. Lo dicho, sabemos quién es e, incluso, cómo piensa. No se necesita nada más.

Otro ejemplo que quizá te suene un poco menos: Felipe Benjumea ¿Que quién es? El presidente ejecutivo de Abengoa, la empresa española que acaba de firmar el contrato para construir en EEUU una de las mayores plantas fotovoltaicas del mundo que a buen seguro mejorará su posición entre las empresas del Ibex 35. ¿Y cómo es su CV? Explica dónde estudió y, como la mayoría de los currículos de grandes empresarios, desgrana las empresas y sociedades en las que participa, ya sea como inversor destacado, ya sea como miembro ejecutivo. Y, como él, el resto del consejo de administración de su compañía.

Lo mismo pasa con Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, compañía aseguradora y patrocinadora de grandes eventos como, por ejemplo, el Open de Tenis de Madrid. De hecho, se da una curiosa coincidencia, que tanto en este caso como en el anterior, quienes controlan grandes sociedades no son gestores económicos, sino licenciados en Derecho. Luego está el caso del gestor entre gestores, Emilio Botín, presidente del Banco Santander, que es licenciado en Derecho y en Económicas y cuyo currículo no es muy extenso más allá de los años que lleva levantando la que es hoy la principal entidad bancaria del país. Algo similar sucede con Alfredo Sáenz, posiblemente el hombre mejor pagado de nuestro país y que fue indultado por el anterior Gobierno.

Qué distinta es, por ejemplo, la carta de presentación de alguien con perfil intelectual (dicho esto sin menosprecio alguno a los anteriores). Es el caso de Federico Mayor Zaragoza, doctor, catedrático y exrector universitario, además de exministro y exeurodiputado o exdirector adjunto de la UNESCO. Y con tiempo para seguir con sus investigaciones académicas.

¿Y tu currículo, llegará a ser ilustre?