Si lees ‘Raül Calàbria’ quizá te quedes igual. Si te digo ‘Salvar a un periodista’, igual no. Raül Calabria fue el responsable, hace ya un par de años, de una campaña viral que tuvo un impacto tremendo. Volvía de Inglaterra y, en su intento de hacerse un hueco en el maltrecho mercado periodístico español, lanzó una crítica sobre cómo estaba el sector. En lugar de hacer un CV y enviarlo a los medios, orquestó un plan en varias fases y, sirviéndose de las redes sociales y de sus seres queridos, lanzó su mensaje a los cuatro vientos denunciando las lamentables condiciones del periodismo y lo difícil que es encontrar un empleo decente. Ahora vuelve a la carga después de haber pasado este tiempo trabajando entre TV3 y la productora Lavinia.

Con una alcachofa como logo y la precariedad de la profesión periodística como estandarte, Calàbria lideró un proyecto de denuncia que le puso en boca de todos. ¿El resultado que consiguió entonces? En una semana 15.000 personas vieron el blog, sumó 800 ‘amigos’ en Facebook, casi 300 en la fanpage del proyecto, 11.000 visitas en el canal de Youtube y cerca de un centenar de artículos y referencias en medios digitales y blogs como Telecinco, El Economista o RTVE

Dos años después retoma su plataforma para vender su CV e intentar buscarse un hueco en el mercado laboral en Madrid, donde aterriza tras dejar su Barcelona natal. La idea, según cuenta él mismo, es “emprender una nueva campaña viral, menos compleja y más focalizada en ‘lo que quiero vender’. Con la anterior campaña me quedó la sensación de que el mensaje de ‘estoy en el mercado’ quedó diluido. No supe centrar el mensaje, que quedó devorado por el impacto del envoltorio. Así que esta vez quise ser más directo, a sabiendas de que la campaña sería menos viral. Ahora ya no hablo del periodismo en general, hablo solo de mí”.

¿Y cómo? “Puse a trabajar el coco. Hice una lista con todo lo que he hecho y sé hacer y, tras comprobar que el listado era más bien largo, acabé resoplando con irónico susurro: ‘… tío, eres la leche’. De ahí nació el concepto. Eso, unido a la percepción del CV clásico como algo anacrónico y prescindible, me llevó a idear el Brick CV. Diseñé y ensamblé 25 bricks físicos, que he ido repartiendo por medios y productoras madrileñas, además de grabar un vídeo que sirviera como elemento viral”. Dicho y hecho, este es su CV metido en un brick de leche y así es como lo hizo