El momento clave para conseguir un trabajo está en la entrevista con el responsable de Recursos Humanos o el futuro empleador. Da igual que en el curriculum vitae el adjetivo ‘nivel alto’ aparezca al lado de 12 idiomas, que la palabra ‘master’ esté tres veces y que seas el candidato ideal para el puesto. Si al entrevistador no le entras por los ojos y le convences, sigues sin empleo. “Bien, entonces habrá que cuidar mucho las palabras”. Sí pero no. Eso no es lo más importante. Según dicen los expertos, solo una pequeña parte del mensaje que transmitimos al comunicarnos oralmente viene del contenido.

Según explican en Eduvoz, empresa especializada en la formación y organización de cursos sobre técnicas de comunicación, de lo que transmitimos “el 36% es la voz, la dicción y la entonación; un 57% es el lenguaje no verbal como actitud, gestos, mirada y postura y un 7% es el contenido del mensaje”. Judi James, experta británica con varios libros publicados sobre el tema, también sitúa “los signos no verbales, como el lenguaje corporal”, en más de la mitad del impacto que se hace al comunicar.

“Para dar un mensaje correcto en una entrevista de trabajo”, dicen desde Eduvoz, “la clave está en la preparación: conócete a ti mismo, infórmate bien de la empresa y no des mensajes contradictorios”. “Potenciar los gestos afirmativos, una voz clara y segura, entusiasmo, una cierta seguridad en uno mismo”, son las actitudes que según este gabinete deben remarcarse, frente a “ser prepotente o un listillo, no dejar hablar al entrevistador, contestar con monosílabos o enrollarse demasiado” como aspectos que deben evitarse. La línea que los separa (seguridad en uno mismo / prepotencia, voz segura / no dejar hablar) es delgada.

Por su parte, Judi James apunta a la importancia de las primeras impresiones. “Para tener un buen lenguaje corporal en las entrevistas necesitas empezar bien”, asevera. “Antes de entrar a la sala de entrevistas, tómate un momento para sacar toda tu altura, echa los hombros atrás y abajo y relaja tu expresión facial, especialmente los ojos”, enumera, “deja la mano derecha libre para saludar y asegúrate que tu apretón no sea ni muy fuerte ni muy débil, lo que podría sugerir que eres o muy agresivo o muy sumiso”.

“Cuando te sientes debes apoyarte en el respaldo de la silla y si esta tiene apoyabrazos, debes dejar descansar tus codos para parecer más confiado”, continúa. “Puedes cruzar las piernas pero no los brazos”. “Las manos”, explican en Eduvoz, “deben estar siempre a la vista y hay que moverlas al ritmo de las palabras para apoyar el mensaje, siempre limitando el movimiento entre la cintura y el pecho”.

“Nunca se debe engañar”, apuntan finalmente desde Eduvoz. “Las mentiras tienen las patas muy cortas y las preguntas que hacen los entrevistadores tienen trampa y es muy fácil contradecirse, aunque tampoco hay que ser tonto y contar cosas que van en tu contra”. Como se ve, la línea que las separa es delgada.