En un anterior post dedicado al trabajador autónomo, os explicaba que aunque existen interesantes ventajas, como la de controlar los horarios o poder optar a mayor número de ofertas de empleo, no cabe duda de que también se da una serie de inconvenientes que no podemos obviar.

El primero y más claro de ellos es que, independientemente de lo que facture un autónomo, ya sean 10.000 euros al mes, 500 euros o… ninguno, deberá pagar la cuota mensual de los trabajadores autónomos. Esta cuota es la cantidad a ingresar a la Seguridad Social para hacer frente a las contingencias comunes (aportación destinada a la cobertura de las situaciones incluidas en el RETA (Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos) y las contingencias profesionales (los autónomos tienen desde 2007 la obligación de contratar con una mutua laboral la cobertura de las prestaciones de incapacidad temporal que se contemplan en el Estatuto del Autónomo).

Pero, ¿cuánto cotiza un autónomo?

La cuantía por la que se ha de cotizar viene determinada por la aplicación de unos porcentajes (tipo de cotización) fijados por el Gobierno y que varían según la contingencia protegida, sobre una cantidad que viene determinada por la remuneración del trabajador (base de cotización).

En el RETA, el trabajador podrá elegir la base de cotización entre una base mínima y una base máxima que se establece anualmente. Todos los años, los trabajadores autónomos podrán cambiar de base de cotización, eligiendo otra de las establecidas siempre que efectúen el cambio antes del 1 de octubre de cada año, surtiendo efecto a partir del 1 de enero del año siguiente.

Por tanto, para saber la cuota que hay que abonar a la Seguridad Social hay que tomar la base de cotización elegida (la mínima es de 850,20 euros) y multiplicarla por el tipo (por ejemplo, sin IT será del 26,50%, según el tipo de 2011). Es decir, el 26,50% de 850,20 euros, lo que da una cantidad mensual total de 225,30 euros. A ese mínimo se puede sumar el porcentaje correspondiente a IT (Incapacidad Temporal) o por Cese de Actividad.

Base de cotización y tipos del año 2011 

(*) Cuando eres mayor de 50 años también puedes cotizar por la base máxima (3.230,10€), siempre que estés cotizando por esa cantidad con anterioridad a cumplir esa edad.

Asimismo, y con el objetivo de fomentar el autoempleo, existen subvenciones en la cuota de autónomo para todas las nuevas altas en este régimen de la Seguridad Social para hombres menores de 30 años y mujeres menores de 35 años, que reducen durante 30 meses la cuota de autónomos en un 30%. Esta subvención la otorga directamente la Seguridad Social y sólo es aplicable en la primera alta que se lleve a cabo en el RETA.

Pagos voluntarios

Así que ahí tenemos, aproximadamente, la cuota mensual básica a la que hace frente un trabajador autónomo, cuota que se puede incrementar de forma voluntaria por varios motivos. En primer lugar, por la cobertura de Accidente de Trabajo (AT), es decir, las contingencias profesionales no obligatorias, que cubre las bajas médicas concernientes a:

  1.  Accidentes de trabajo
  2.  Enfermedad profesional

Esta cobertura tiene un carácter de obligatorio para los TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente) y opcional para el resto.

Y en segundo lugar, y desde noviembre de 2010, por el conocido como paro de los autónomos (Protección por cese de actividad). Un tema tan delicado como importante, por lo que habrá que dedicarle un post en exclusividad.

En conclusión, un trabajador mayor de 30 años, o uno menor con más de 30 meses dado de alta en el RETA, pagará como mínimo unos 300 euros al mes si quiere cobrar un “desempleo” o tener cobertura por accidente de trabajo. Un autónomo menor de esa edad, 35 años si es mujer, afrontará unos 210-220 euros mensuales.