Lehman Brothers encarnó, hasta su desaparición, un ejemplo de empresa sólida, solvente y en continuo crecimiento. Su quiebra fue, sin embargo, la causa de que Ian Hart se refugiara en el alcohol. Pero no como estáis pensando….

Quién les iba a decir a los hermanos Lehman, bávaros emigrados a Alabama, que la compañía que crearon en 1850 para comerciar con algodón se acabaría derrumbando por unos créditos hipotecarios de alto riesgo. Que la corporación que sobrevivió a la Guerra Civil estadounidense  (1861-1865), al crack financiero de 1929 y alguna que otra crisis más desaparecería en un tiempo récord, marcada por la bancarrota más sonada de la historia.

Y seguramente los Lehman tampoco se imaginaron que su empresa, al hundirse, abrió los ojos a Ian Hart, un headhunter inglés que tenía en ella a su mejor cliente… y que de no ser por la desgracia de la compañía estadounidense, quizá seguiría en traje y corbata cazando talentos para grandes sociedades. Y es que a Hart, la quiebra financiera le condujo a los brazos de la seductora ginebra.

Pero no porque el inglés se deprimiera y decidiera visitar una barra de bar tras otra hasta arrastrarse sin rumbo, sino porque este hombre, de formación científica (tiene un grado en Ciencias Naturales por Cambridge) supo reinventarse y desempolvar un viejo sueño: destilar. Y una cosa llevó a la otra…

Destilando optimismo

Hart y su mujer, Hillary, una periodista especializada en arte, montaron en su casa de Highgate una “microdestilería” que, como su nombre indica, es una destilería casi en miniatura. Pero desde allí, y con sus conocimientos en destilación, Ian Hart puso en marcha su creatividad, esa que aparece a veces cuando parece que todo está perdido, y supo hacer de su afición (no solo le gustaba la ginebra, también los vinos, que colecciona) un pequeño negocio que hoy es su forma de vida.

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Esta microdestilería artesanal en el centro de Londres utiliza un método ideado por el propio ex cazatalentos. Se basa en una bomba de vacío (construida por él) para destilar los ingredientes y el grano de los que se compone la ginebra sin que haya que calentarlos tanto como en el proceso tradicional de alambiques. El resultado, según él mismo afirma, es un producto mucho más fresco.

Su mente siguió creando hasta que se le ocurrió destilar cada ingrediente por separado, dárselo a probar a sus amigos y terminar inventando una especie de ginebra “desmontada”. ¿Qué es eso? Pues una ginebra que se puede combinar al gusto, con más de un ingrediente y menos de otro, con muchos o pocos botánicos… para que cada uno, en su casa, “monte” la ginebra que más le guste, combinando cada líquido por separado. Además, claro, creó su propia ginebra a partir de estos mismos ingredientes, eligiendo doce de un total de 30 para embotellar lo que hoy se llama Sacred Gin, en honor de la “Boswelia sacra”, comúnmente llamada incienso. Hillary comenta que “nos divertimos tanto experimentando con las diferentes combinaciones de botánicos hasta que nos decidimos por la receta final que pensamos en que debíamos dar al público la oportunidad de hacerlo ellos”.

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Hoy día los Hart hacen esa ginebra, en botella y en “kit” para crearla en casa, y se han atrevido con los vodkas, el vermú y hasta una variante que lleva ¡pastel de navidad!

La ginebra fue el camino por el que Ian Hart supo reconducir su carrera, un comienzo que partió, sin embargo, de una bancarrota que nadie, ni siquiera él, se esperaba.

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