El pasado día 3 de diciembre se celebró el Día Internacional y Europeo de las Personas con Discapacidad. La Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea fijaron esta fecha para poner de relevancia los problemas a los que se enfrentan a diario y en multitud de ámbitos las personas que tienen una discapacidad física, psicosocial, cognitiva o sensorial.

Desciende la remuneración a los trabajadores con discapacidad

Entre ellos, los del ámbito laboral son los que nos traen las últimas cifras del INE. Señala que el salario medio bruto anual de los trabajadores con discapacidad fue de 19.297,6 euros, lo que supone un descenso de 1,4% respecto al año anterior.

La participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral es significativamente menor. La tasa de actividad, esto es la población activa con discapacidad, en 2016 (últimos datos) fue de un 35,2%, es decir, 42 puntos por debajo de la población sin discapacidad.

Aunque la brecha de género está presente también en este colectivo ésta es algo menor. Las mujeres con discapacidad cobran un 15,8% menos que los hombres con estas características. En el resto de población la diferencia es de un 22,6% en menoscabo de las remuneraciones a las mujeres.

También existen diferencias notables dependiendo del tipo de discapacidad que se tenga. Los trabajadores con discapacidad mental o intelectual son los que obtienen remuneraciones más bajas que el resto de personas con discapacidad. En el caso de la intelectual de un 39% y en el caso de la mental un 17,7%.

¿Cuál es el salario de las personas con discapacidad?

Medidas estatales de inserción laboral de la discapacidad

Desde las instituciones públicas se establecen algunas de las medidas encaminadas a facilitar la integración a las personas con discapacidad en el mercado laboral. Mediante dos estrategias, actuando sobre el empleo ordinario y creando oportunidades a través del empleo protegido.

Dentro del empleo ordinario, se establece por ley, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, que en las empresas de más de cincuenta empleados debe existir una cuota de reserva para personas con discapacidad del 2% de las plazas. Además, las organizaciones que contraten a personas con estas características se podrán beneficiar de una serie de bonificaciones y exenciones en las cotizaciones o acceder a subvenciones para adaptar los puestos de trabajo a las necesidades del empleado.

Otra de las medidas es el empleo con apoyo dirigido a personas con una enfermedad mental o discapacidad intelectual reconocida del 33% o más o una de tipo físico o sensorial del 65%. Consiste en el apoyo por parte de un preparador laboral que facilita la inserción en el mercado de trabajo.

Por último, un 7% de las plazas de empleo público están destinadas a personas con discapacidad.

En cuanto al empleo protegido, los centros especiales de empleo constituyen una de las principales fórmulas para la inserción laboral. Se trata de organizaciones, tanto públicas como privadas, donde se realiza un trabajo remunerado con el objetivo de preparar a las personas con discapacidad para el acceso al empleo ordinario. También se considera empleo protegido a los enclaves laborales que consisten en el traslado de trabajadores con discapacidad a empresas ordinarias donde desarrollan alguna labor concreta, mediante un contrato de colaboración, que les prepara  para su inserción definitiva en el mercado laboral.