No sabemos si aquello de que en tiempos de crisis se agudiza el ingenio es totalmente cierto o sólo parte del refranero popular. Lo que sí podemos decir es que en estos casos, la creatividad es un valor importantísimo que puede ayudar a salir del bache.

Todos conocemos a ese amigo o familiar con habilidad para crear, bien sea tejer, coser, decorar, hacer manualidades de cualquier tipo, restaurar o customizar muebles…

Pues bien, de un tiempo a esta parte venimos viendo el éxito de pequeñas empresas nacidas de una idea puntual o como en muchos de los casos, de una afición venida a más. Son los crafters. Es decir, gente «muy apañada» y con buen gusto, que ha sabido llevar esa afición un paso más allá convirtiéndola en su medio de vida.

Para entendernos, podrían ser una especie de versión de los artesanos de toda la vida, pero en moderno y sabiendo usar las redes sociales perfectamente, convirtiéndolas en su herramienta fundamental de promoción.

La característica principal de los productos que venden es el cuidado y mimo con el que los crean, resaltando sobre todo la importancia del «hecho a mano». Es decir, artesanía pura.

Joyas, gafas, prendas de punto y ganchillo, jabones, bolsos, complementos… Cualquier cosa original y bonita tiene cabida, lo importante es ser fiel a un estilo propio y saber captar la atención del público.

Internet es su gran escaparate y espacios como etsy o bigcartel sus plataformas para la venta. Sin embargo, cada vez son más prolíficos los mercados y ferias en las que se reúnen estas pequeñas marcas para mostrar sus últimas creaciones y darse así a conocer al gran público.

Sin duda, un gran ejemplo de emprendedores en el que su activo más destacable es la creatividad bien encauzada, dando un resultado de éxito asegurado.