El objetivo es encontrar trabajo, pero el momento no llega y, por desgracia, quizá las cosas apunten a que tardará en llegar. Pero sientes que necesitas hacer algo, aunque sea por ocupar el tiempo porque necesitas sentirte útil en lugar de quedarte en casa tirado. Mientras sigues buscando, aquí van algunos consejos. Porque no te equivoques, sigues siendo útil, y puedes poner tu talento al servicio de los demás para demostrar lo mucho que puedes aportar.

Un amigo que estaba buscando a una persona a la que contratar hace un par de años me comentaba en qué se fijaba más allá del currículum. “Busco a juniors para un primer trabajo, así que no puedes buscar una experiencia laboral desbordante. Me fijo sobre todo en la inquietud, en ver qué han estado haciendo en el tiempo en el que han buscado trabajo”, me dijo. Y es que nada mejor que buscarse ocupaciones mientras dure tu inactividad, ocupaciones que te distraigan y te hagan crecer en campos que puedan complementar tu perfil laboral. Y que demuestren que eres una persona activa.

Por ejemplo puedes dar clases. Seguro que hay gente que podría aprender de tu experiencia, y que en la asociación de vecinos de donde vives, el Ayuntamiento o la ONG de tu barrio agradecen tu tiempo. Aunque sea para enseñar español a inmigrantes. Aunque sea, si entiendes de papeleos, para ayudar a gente sin recursos a renovar permisos de residencia y otros trámites que tienen que llevar a cabo sin apenas hablar nuestro idioma.

Puedes también buscar un banco de tiempo para intentar usar tu trabajo como moneda de cambio. Si no sabes qué es un banco de tiempo te interesará saber que son organizaciones colectivas que ponen en marcha grupos de gente para intercambiar actividades y ‘pagarse’ con tiempo. Por ejemplo, yo dedico una hora a enseñar inglés a tus hijos y tú dedicas una hora a plancharme las camisas. Busca, seguro que hay alguno cerca tuyo.

Otra opción es apuntarte a un voluntariado, donde seguro que haces falta. Enfermos terminales, ancianos, niños sin familias, discapacitados o exdrogadictos en vías de reinserción necesitan manos, atención y mucho cariño. Necesitan algo que regularmente solíamos tener poco: tiempo. En verano también abundan los puestos disponibles en organizaciones como la Cruz Roja o Protección Civil, que ayuda en incendios y otras contingencias.

Si lo tuyo son los animales puedes, por ejemplo, dedicar tu tiempo a adoptar a un perro-guía de la ONCE, que durante los primeros años de su vida buscan un hogar para ir creciendo y desarrollarse hasta que puedan ser adiestrados y entregados a los invidentes a los que ayudarán durante el resto de sus días.

En ninguno de estos sitios te pagarán por tu trabajo, al menos no con dinero. Pero piensa que ahora mismo la empresa más grande del país es el Estado, del que dependen más de cinco millones y medio de parados ¿Imaginas la de cosas que se podrían hacer con tanto talento junto? Al menos, mientras se encuentra una nueva oportunidad laboral, se puede poner esa energía al servicio de los demás. Con dinero no, pagan con sonrisas y agradecimiento. Y tú cobras volviéndote a sentir útil y enriqueciendo tu perfil laboral. Lo importante es lo que haces mientras dura la travesía, porque quedarse parado es sólo una opción.