En su Informe España 2017, la Comisión Europea ha alertado del uso “generalizado” de contratos temporales en España, muchos de ellos de “muy corta duración”, y de los efectos negativos que esto conlleva. Por un lado, afecta de manera perjudicial a la productividad del país; por otro, este tipo de contratos “fracasan” con frecuencia al actuar como “trampolín” hacia carreras laborales estables y pueden estar asociados a malas condiciones de trabajo. Como consecuencia, se eleva el riesgo de pobreza entre los trabajadores.

España cuenta con la segunda tasa de temporalidad más alta de la Unión Europea (21,8% del total de contratos), solo superada por Polonia, con un 21,9%. De hecho, casi el 90% de los nuevos contratos que se firman en nuestro país son temporales. En el otro extremo se encuentra Reino Unido, con una tasa de temporalidad de “solo” un 5,5 %.

Aunque Bruselas reconoce los esfuerzos de España por mejorar la empleabilidad desde hace unos años, señala que no ha sido suficiente. Las últimas reformas laborales parecen haber tenido efectos positivos para reducir el desempleo y la segmentación entre contratos fijos y temporales, pero estas reformas siguen incentivando también la contratación temporal. Es decir, han generado más empleo, pero de peor calidad que antes de la crisis.

Contratación temporal

Trabajadores cada vez más pobres

Con una de las tasas de desempleo más altas de Europa (actualmente en torno al 19%) y el uso y abuso de la contratación temporal, el empobrecimiento cada vez mayor de los trabajadores se está convirtiendo en algo endémico. Y eso a pesar de que los datos macroeconómicos nos señalan como uno de los países de la UE que más ha crecido en el último año.

El crecimiento, sin embargo, no parece haberse trasladado a la población. De hecho, el informe indica que la proporción de personas en riesgo de pobreza en España, a pesar de que se ha reducido desde 2015, sigue siendo demasiado alta, muy por encima de la media de la UE. El año pasado, el INE cifraba en un 28% el riesgo de exclusión social de la población española (casi 1 de cada 3 españoles).

Pero si hay un dato del estudio de la Comisión que resulta alarmante es que el 22,6% de los hijos de trabajadores en España está en riesgo de pobreza, el mayor porcentaje de toda la Unión Europea. La situación de los menores depende directamente de la situación laboral de los padres, y cada vez hay más trabajadores pobres debido a la precarización del empleo, lo que afecta especialmente a quienes tienen un contrato temporal o a tiempo parcial.

Escaso apoyo para los desempleados

En su informe Bruselas destaca también la cobertura “limitada” de beneficios sociales, exceptuando las pensiones, y la “falta de coordinación” entre empleo y servicios sociales en nuestro país, lo que no garantiza que los desempleados puedan llevar una vida digna y “deja a muchos parados sin apoyo para entrar de nuevo en el mercado laboral”.

La temporalidad y la precariedad no afectan solo a España. En general, la Comisión Europea ha advertido de que la desigualdad, los altos niveles de desempleo y la pobreza continúan siendo “retos clave” para todos los Estados miembros y ha recomendado emplear la inversión y las reformas estructurales para atajarlos e impulsar el crecimiento.