Lo primero que hay que tener en cuenta es que, para llevar a cabo una gestión eficaz del personal y convertirte en un buen jefe, tendrás que rodearte del mejor equipo. Una vez tengas el equipo, hay que gestionarlo, y para ello los expertos apuntan a una serie de cualidades que debemos desarrollar para convertirnos en un buen jefe.

Para Sonia Rodríguez Muriel, directora de RRHH de Taghleef Industries en España y profesora del Máster de RRHH de la Universidad Loyola Andalucía, “un buen jefe debería aspirar a convertirse en un líder para su gente”, lo que supone “ayudar a los colaboradores a desarrollar todo su potencial, a sacar lo mejor de sí mismos, a que se comprometan con la empresa y el equipo”. Para conseguirlo, te proponemos una serie de consejos:

  • Genera un espacio de confianza. “Para que el jefe pueda delegar en sus colaboradores, para que el equipo pueda aportar ideas, expresar su opinión y asumir responsabilidades, necesitan sentirse cómodos y apoyados”, apunta Sonia Rodríguez. “Si el entorno es de temor o de inseguridad, no se logrará desarrollar un equipo de alto rendimiento”.
  • Aprende a delegar. Delegar significa también confiar en nuestro equipo. Si se ha capacitado a alguien para que desarrolle una labor, hay que dejarle que la haga con cierta independencia y sin interferencias. Corregir continuamente socava la confianza del personal y no permite que ejerza su propio estilo de trabajo. Delegar permite optimizar tiempo y reducir estrés.
  • Mantén una buena comunicación. La comunicación constante y fluida ayuda al trabajador a sentirse valorado y a identificarse con la empresa, lo que también tendrá un impacto positivo en los resultados. Por ello, es importante efectuar reuniones periódicas con el fin de compartir información e ideas.
  • Aprende a escuchar. Para ser un buen jefe, hay que aprender a escuchar a los trabajadores para poder tomar las mejores decisiones. Reconoce sus puntos de vista y, estés de acuerdo o no, intenta entender sus razones.

Cómo ser un buen jefe

  • Trasmite las ideas e instrucciones de forma clara y sencilla, para que tengan una fuerza motivadora.
  • Fomenta el trabajo en equipo y la comunicación entre sus miembros. El liderazgo se basa en saber gestionar equipos y que sus miembros se sientan cómodos y seguros. Para ello, existen numerosas técnicas dentro del coaching ejecutivo que podemos llevar a la práctica.
  • Interésate por las personas. “En el trabajo no estamos para hacer amigos, pero eso no quita que si notas a alguien triste le preguntes cómo está y que si un colaborador tiene que hablar con nosotros, sienta que la puerta siempre está abierta. Nada se valora más y genera más compromiso con las personas con las que trabajas que tener gestos humanos cuando atraviesan por un momento difícil”, explica Sonia Rodríguez.
  • Valora el mérito de los demás y buscar la forma de agradecerlo. Cuando un empleado ha realizado un buen trabajo, es importante que el jefe lo felicite y lo agradezca para que se sienta reconocido y motivado a seguir adelante.
  • Muestra iniciativa y motivación. Se trata de manifestar un comportamiento emprendedor y mantener una actitud motivada para transmitir ese mismo espíritu a tu equipo.
  • Sigue formándote. Un buen jefe no solo tiene que ser una persona preparada y formada, sino que siempre está aprendiendo y desarrollando nuevas habilidades. Ya se sabe: aprender es crecer.
  • Sé humilde. No es necesario mostrar superioridad para dejar claro quién manda. “El buen jefe, o el líder, mejor dicho, se remanga y se pone a trabajar codo con codo con los demás y cuando desconoce un tema o no está seguro, pide opinión, escucha activamente lo que le dice su equipo”, explica Sonia Rodríguez.