Quién no ha tenido alguna vez un examen cercano, ve que no le llega el tiempo de estudio pero lo pierde consultando su timeline de Twitter o su muro de Facebook. O quién no ha tenido una tarea importante que hacer pero ha pensado “la hago después de…”. E incluso situaciones cotidianas como esa chapuza que tenemos que hacer en casa desde hace tiempo pero nunca encontramos el momento de llevarla a cabo. Se trata de claros ejemplos de procrastinación.

La palabra procrastinar se recogió por primera vez en el diccionario de la RAE en 1992, si bien es cierto que no ha sido hasta hace poco tiempo cuando se ha extendido su uso. Y es que aunque toda la vida ha habido distracciones, con la proliferación de internet, redes sociales, etc… cada vez nos encontramos con más distracciones a la hora de llevar a cabo nuestras tareas. Procrastinar no es otra cosa que hacer lo que sea menos la que deberíamos estar haciendo, perder el tiempo en lo que no debemos, aplazar lo importante, o dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Prácticamente todo el mundo procrastina en alguna ocasión: estudiantes, trabajadores o teletrabajadores, aunque estos últimos tengan más elementos a su alcance para la distracción. Es algo completamente normal. El problema viene cuando pasa de ser algo puntual a convertirse en un hábito, ya que puede traer consecuencias en nuestro rendimiento académico o laboral.

A continuación te proponemos algunos consejos básicos que pueden ayudarte a combatir la procrastinación:

1.- Lista las tareas pendientes. Diferencia las tareas prioritarias y complejas y empieza por ellas.

2.- Empieza ya. Ponte manos a la obra aunque no sea el que consideras el mejor momento. El momento adecuado para empezar es ahora.

3.- Ayúdate de una técnica de gestión del tiempo. Una buena opción puede ser la técnica Pomodoro. Hay muchas otras. Pero recuerda que no todas las técnicas le funcionan a todo el mundo.

4.- Evita las distracciones. Puede resultar complicado, pero mientras estés centrado en las tareas trata de evitar el correo electrónico, las redes sociales, pon tu teléfono móvil en silencio, evita las distracciones con tus compañeros de trabajo, etc.

5.- Respeta los descansos. Tan importante es tomarte enserio el trabajo como los descansos. Esto nos permitirá retomar la tarea con más ganas.

6.- Si pones música, ponla sin letra. La música nos puede ayudar a aumentar nuestra productividad pero es preferible escuchar canciones instrumentales para evitar prestar atención a las letras y desconcentrarnos.

7.- Ponte fechas límite. Intenta fijar fechas de entrega aunque realmente no la tengan. Te ayudará a no postergar la tarea de forma indefinida. Sé disciplinado e intenta cumplir los plazos.

8.- Pide ayuda. No hay nada malo en pedir ayuda si vemos que nos atascamos con alguna tarea. No lo veas como un signo de debilidad cuando sabes que no vas a poder sacar la tarea adelante solo.

9.- Establece metas y premios. Cuando tienes tareas que requiere un esfuerzo extra, puedes establecer pequeñas recompensas. No tienen por qué ser materiales, simplemente que te recuerden que has hecho bien tu trabajo.

10.- Haz balance. Al final del día, haz un repaso de las tareas que has realizado, cuánto tiempo te han llevado y si no te ha dado tiempo a finalizar alguna, examina las consecuencias de no haberlas terminado. Comparte el trabajo bien hecho.

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Foto: Vic (Flickr) con licencia CC