El primero de enero de este año se produjo la mayor subida del salario mínimo interprofesional (SMI) en democracia en nuestro país. Hasta un 22,3% respecto al año anterior. Este incremento ha provocado el análisis de diferentes organismos sobre el impacto que tendrá en la economía española. El último en pronunciarse, el informe sobre la Situación en España 2019 del servicio de estudios BBVA Research.

Consecuencias a corto y largo plazo

Esta entidad propone el análisis del efecto del alza del SMI en dos fechas. Una en el corto plazo, donde se señala qué consecuencias tendrá en el plazo de un año y concluyen que éstas serán mínimas. La horquilla iría desde una inapreciable pérdida de empleo, en caso de que las empresas asumieran el incremento del SMI a sus costes laborales, o en el peor de los casos, una pérdida del 0,4% puntos porcentuales (pp) sobre el empleo en caso de que esta subida se trasladara a los precios.

En el otro escenario, al cabo de los 10 años, el impacto sería mayor. Se tendrían en cuenta también las dos posibles formas de asumir este aumento: uno, mediante el incremento de los costes laborales. En este caso el impacto al cabo de los diez años sería del -0.9 pp. En caso de que se resolviera mediante una subida de los precios el efecto sobre el empleo sería del -1.6 p.p.

No obstante, se advierte, es difícil estimar las consecuencias de esta subida espectacular, que, por otro lado podría suponer el impulso de la renta y el gasto de los afectados en el corto plazo de un 9%. Sin embargo, prever las consecuencias es complejo ya que no puede compararse en magnitud con otros años.

¿Qué consecuencias tiene la subida del SMI para el resto del empleo?

La subida del SMI supone una protección frente a los empleos de extrema precariedad

Hay opiniones tanto detractoras como defensoras de utilizar el SMI como medida para combatir los problemas en el empleo. La OCDE, por ejemplo, cree que se trata de una buena herramienta para reducir la desigualdad salarial ya que, aumentando la cuantía del SMI, España ofrecerá una mejor protección social frente a empleos de extrema precariedad además de situarse más cerca de la media del resto de países de la OCDE.

La Carta Social Europea, documento que recoge derechos sociales y económicos de todos los ciudadanos de la UE, recomienda que el SMI tenga una proporción del 60% del salario medio, lo que supondría unos 1.126 euros al mes, todavía por debajo de los 900 que se han establecido como salario mínimo.

Otras opiniones se inclinan por afirmar que la subida del SMI, en realidad, afecta a un número muy pequeño de trabajadores y que no tiene consecuencias positivas en cuanto a una mejor distribución de la renta.

Tras el anuncio por parte del gobierno a finales del año de esta llamativa medida fueron varias las voces que alertaron sobre la implicaciones negativas sobre el empleo que esta subida podría provocar. El Banco de España cifró en 125.000 los empleos que se perderían si se llevaba a cabo.

El estudio del BBVA recomienda que, para que sea efectiva sobre las retribuciones una subida del SMI, es necesario que se acompañe de otras políticas de activación del empleo para proteger a aquellos colectivos que se verían afectados por la previsible destrucción de empleo. Estas son las personas que cobran por debajo de los 900 euros por trabajar una jornada completa.