NO, no nos referimos al empleo a tiempo parcial al que se ven abocadas muchas personas (en su mayoría mujeres) porque no encuentran empleos de más horas o debido a que asumen en mayor medida los cuidados de dependientes. Vamos a hablar de una tendencia en Europa que tiene que ver con el deseo de dedicar tu tiempo a otras facetas de la vida cuando tienes un trabajo muy absorbente.

Dos cabezas pensantes pero un mismo ejecutante

Es lo que se conoce en inglés como job sharing. Consiste en dividir un puesto de trabajo entre dos personas. Puede hacerse partiendo la semana entre dos. Por ejemplo, de lunes a miércoles una y de miércoles a viernes la otra, con un día para trabajar de forma conjunta. En este caso, el trabajo será más bien simétrico, de la misma naturaleza y conllevará similares responsabilidades. Pero también puede hacerse dividiendo funciones. La idea es que dos personas trabajen como si fuera una sola a nivel ejecutivo, pero con la ventaja de que hay dos cerebros que están aportando creatividad y maneras de hacer a un mismo puesto.

A efectos prácticos, se utilizará un mismo correo electrónico, un mismo teléfono y espacio, para que la bicefalia no entrañe dificultades al resto del equipo.

El Reino Unido es el país europeo donde más puestos de trabajo compartido se ofrecen. Algunas estimaciones apuntan a un 48% del empleo. En el resto de Europa este modelo de empleo se produce con menor frecuencia. Se considera que la oferta de puestos en job sharing es del 25%.

No todos los puestos pueden compartirse

Podemos encontrar más trabajo compartido, en general, en posiciones con gran nivel de responsabilidad y que conllevan mucha implicación personal, como son altos cargos ministeriales, puestos en partidos políticos, en la judicatura o en el periodismo. Cargos donde la reducción de salario que supone hacer la mitad del trabajo no tiene grandes consecuencias para la subsistencia.

Esta fórmula permite, a quien puede elegirla, dedicarse a otras facetas de la vida: cuidar y disfrutar de la vida personal o desarrollarse en otros ámbitos. Tiene como ventaja una mayor flexibilidad, algo que se valora de forma muy positiva y es recurrente en las encuestas sobre satisfacción laboral. Al no estar solo al frente del cargo la responsabilidad es asumida en tándem, lo que puede ser perjudicial para el ego, pero que suma en inteligencia colectiva gracias al trabajo en equipo y es el signo de los nuevos tiempos.

Los inconvenientes vienen por parte de los ingresos. Mitad de trabajo supone mitad de sueldo. Y no solo en lo material. La necesidad de llegar a acuerdos y tomar decisiones implica que se renuncie a parte de la personalidad, de la forma de hacer de cada uno.

¿Compartirías tu empleo con otra persona? El trabajo compartido se pone de moda

Ni puede hacerse con cualquiera

Este tipo de puestos requiere de habilidades específicas. Es necesario que las dos personas que componen el equipo tengan gran complementariedad, un elevado nivel de escucha y una visión que trascienda sus propios egos. El respeto por las decisiones que toma la otra parte es otro de los requisitos indispensables para conducir un barco con el mismo timón.

Sin embargo, en España este tipo de empleos apenas se produce. La reciente salida de la crisis hace que esta dinámica sea vista con suspicacia. Ha sido muy difícil conseguir un buen puesto de trabajo. Además todavía existe en gran medida una cultura empresarial que vincula la productividad al presentismo.

Esto provoca que el modelo de trabajo compartido, donde el número de horas se reduce bastante, no tenga presencia significativa en nuestro país. Quizás pueda verse algo parecido en puestos donde hay una persona saliente por jubilación y otra que ingresa a ocupar ese puesto sustituyéndola. A través del mentoring y las transferencia al puesto de los nuevos conocimientos sobre la profesión que trae la nueva incorporación, la posición se ve sumamente enriquecida.