El videocurrículum no es una idea reciente. Nació en el seno de los años 80 con la popularización y uso de las cintas VHS, pero en los últimos tiempos se ha visto un resurgimiento, aunque no con la fuerza que se hubiera esperado. «La gente todavía es reacia a grabarse», asegura Mari Carmen González, Técnico del Área de Empleo de FUNDEUN, de la Universidad de Alicante.

Como todas las iniciativas poco convencionales, el videocurrículum ha generado tanto escepticismo como curiosidad en departamentos de recursos humanos de todo el mundo. «La gente cree que es una forma diferente e innovadora de darse a conocer a las empresas. Estamos viendo una diferencia de uso del videocurrículum entre las titulaciones: por ejemplo, los que han estudiado audiovisuales o publicidad son más creativos», indica González.

Las ventajas que presenta el videocurrículum ante el currículum tradicional son bastante obvias, siendo la principal la gran cantidad de información que aportan sobre un candidato, mucha más que el impreso en papel.

Erin Kennedy, miembro de la Asociación de Currículo en Línea y Carreras Profesionales –AORCP por sus siglas en inglés–, formada por y dirigida a los entrenadores de carrera a través de Internet y a escritores que realizan sus negocios utilizando las tecnologías en línea, comenta que el videocurrículum es una herramienta de complemento excelente cuando uno forma parte de un proceso de selección, ya que aporta a los contratantes más información sobre el candidato, como su presencia física o su capacidad verbal y creativa. «Es una forma innovadora de presentarte a la empresa y te puedes vender mucho mejor», añade González.

Problemas legales

Sin embargo, el videocurrículum también presenta ciertas desventajas, aunque menos obvias. Dave Lefkow, antiguo director ejecutivo de la página de búsqueda de talento Talentspark y vicepresidente de Servicios profesionales del portal de búsqueda de empleo Jobster, comenta, citando un artículo en el National Law Journal, que la política de muchas empresas, cuando reciben una candidatura por videocurrículum, es borrar el mensaje e ignorarlo directamente, «ya que revelan información sobre el sexo, la raza, la edad y las discapacidades de una persona, detalles que pueden acabar en una demanda judicial por discriminación contra los contratantes, razón por la cual hay que evitar los videocurrículos y sólo aceptar aquellos en papel para evitar potenciales problemas legales».

A ello se añade el hecho de que es necesario tener conocimientos audiovisuales y de que «no hay una estructura clara de cómo debe ser el videocurrículum, por lo que la gente comete errores», indica González.

El uso del videocurrículum se ha de tratar con cuidado, ya que se puede convertir fácilmente en un arma de doble filo. Así lo pudo comprobar Aleksey Vayner, un estudiante de Yale que, en 2007, mandó su videocurrículum titulado «Nada es imposible» al banco de inversiones UBS. El vídeo, en el cual demostraba sus habilidades, entre las que se encontraba romper seis ladrillos de un golpe, su talento como bailarín de salón y su magnifico saque de tenis, le convirtió en la broma de Wall Street y en un  fenómeno de YouTube.

Aunque su vanidad fue su ruina,Vayner despertó la curiosidad de la gente ante la posibilidad de unir las ventajas del videocurrículum con Internet. Desde entonces, el número de páginas web enfocadas a buscar trabajo que permiten el uso de videocurrículum se ha disparado. Esta tendencia de hacer uso de videocurrículos también ha calado en España, con páginas como www.videocurriculumdigital.es, www.candidatosconvozpropia.com y www.tumeves.com, que, aliadas con empresas como Danone, AVIVA o la  autoridad Portuaria de Castellón, promueven el uso de videocurrículos como complemento de los expedientes tradicionales añadiendo un nuevo valor: el vídeo.

Llegar a buen puerto

La mitad de un buen videocurrículum es cómo está grabado, pero la otra mitad es cómo nos podemos vendemos. Teresa Baró, fundadora de icómpani, una empresa que imparte cursos de habilidades de comunicación personal y que realiza trainings a directivos, empresarios y políticos, da ciertos consejos para crear un buen videocurrículum.

Lo primero es preparar un buen guión y, una vez listo, hay que realizar un buena puesta en escena para conseguir dar una imagen de naturalidad y tranquilidad. De la misma opinión es Mari Carmen González, de FUNDEUN: «Lo primero es preparar el videocurrículum. Debe contar con tres partes: formación, experiencia profesional y expectativas laborales».

Después, hay que adecuarse al destinatario del vídeo, buscando información sobre las empresas a las que uno está intentando acceder. Esto es especialmente importante en el caso de las auto candidaturas, donde el vídeo debe estar diseñado en función de la imagen que uno quiera transmitir.

Evitar montajes complicados y que distraigan también es importante, pero,  al final, lo que uno debería estar buscando transmitir en el videocurrículum es «un equilibrio entre formalidad y esa simpatía que ayuda a abrir esas puertas tan resistentes», aconseja Baró.