¿Cómo te tratas a ti mismo?

Normalmente, cuando quieres a alguien, no te detienes en sus fallos, más que nada porque no quieres hundirlo en la miseria, sueles pasarlos por alto y no te paras en ellos. Cuando tienen éxito, te sientes bien por ellos y te gusta compartir esa felicidad.
Les animas cuando sabes que necesitan tu apoyo, te gusta estar ahí, en un segundo plano por si necesitan tu ayuda.
¿Es eso lo que sueles hacer? ¿Y contigo?
¿Qué ocurre cuando pasan los días y sigues sin encontrar ese trabajo que buscas? ¿Cuándo ves que no hay resultados? ¿O cuando haces algo mal, y no te salen bien las cosas?
¿Cómo te tratas, qué es lo que te dices? ¿Te recreas en tus fallos? ¿Te maltratas con tu diálogo interno, destruyendo de este modo tu autoestima?

Ya sé que sabes que la vida no es happy todo el tiempo. Que nadie puede decirte que eres culpable de tu situación porque eso te hará sentir aún peor. Que hay días que simplemente te levantas con una sonrisa, pero en cambio hay otros en los que la vida te arrolla o te das de bruces con ella y es entonces cuando decides que ahí te quedas, que no te levantas más, que no quieres continuar. Que para qué seguir adelante, que no merece la pena tanto esfuerzo, que al fin y al cabo será para nada…

Es el efecto desánimo que conlleva un desgaste emocional tremendo. Pero dentro de tu búsqueda de empleo, también tienes derecho a esos días, aunque no deberías instalarte en ellos.

 El engaño al que nos lleva la positividad y el buenrrollismo de la felicidad porque sí

Todas esas frases hechas que leemos cada día tampoco es que te ayuden mucho:

  • Conseguir tus objetivos es fácil, sólo es cuestión de actitud.
  • Si quieres, puedes.
  • Si puedes soñarlo puedes hacerlo…

No se puede relacionar tan ligeramente la predisposición con la consecución de objetivos y la obtención de resultados, porque si luego no lo consigues pensarás que es porque no lo has deseado lo suficiente o no has hecho todo lo que debías hacer. ¿Estamos locos o qué?

El exceso de positividad impide ver las cosas de forma crítica y objetiva. No dejándonos ver la realidad existente, excusa perfecta para no entrar en acción.

Si estás buscando empleo nadie puede pedirte que estés feliz todo el tiempo porque todas esas frases hechas pueden sonar muy cool pero no tienen nada que ver con la realidad, con tu realidad.

No pueden pedirte que tergiverses tu estado de ánimo, si te sientes mal con esa situación no puedes fingir que la misma sea una oportunidad para mejorar, porque eso en este momento no te hará sentir bien, aunque a la larga puede que sea cierto.

Qué es lo que te saca de esa situación, qué es lo que te hace ir hacia delante. De dónde sale esa voz que te dice: Venga, ánimo… Hay que continuar.

Puede que necesites a alguien (amigos o excompañeros de trabajo) que te cuente lo mucho que aportas, lo interesante de esas capacidades que tienes. El valor de tus habilidades y competencias y sobre todo tus valores.

Pero lo que no necesitas seguro es esa voz que te dice justo lo contrario. O esos pensamientos negativos que te persiguen y que te producen malestar e incomodidad porque en la mayoría de los casos te hacen sufrir.

  • ¿Con qué frecuencia aparecen esos pensamientos?
  • ¿Con qué situaciones que vives actualmente los puedes relacionar?
  • ¿Te están impidiendo llevar a cabo las acciones necesarias para conseguir tu objetivo?

¿La forma en que te hablas refleja tu amor por ti mismo? ¿O en cambio lo que refleja es el desprecio, la impaciencia y la frustración?

Es importante que pienses en esto, porque cuando nos sentimos queridos y apreciados nos esforzamos más, asumimos más riesgos, trabajamos de forma más colaborativa y el desarrollo de nuestro trabajo es mejor. Cambia la forma en que te hablas a ti mismo porque eso hará que cambie cómo te valoras y te hará sentir mejor contigo mismo.

Por tanto, la consecución de objetivos y metas será más fácil y el alcanzar los resultados que esperas en tu búsqueda de empleo estará más cerca.