En ocasiones, lo que busca una empresa es contratar a talento altamente cualificado. La criba se complica cuando les llegan currículos con perfiles muy similares. En estos casos, la diferencia no está en dónde y cuánto hayas trabajado o estudiado, sino cómo has integrado estas vivencias en tu persona. La forma de averiguarlo es una entrevista por competencias. ¿Quieres saber cómo superarla?

Lo que diferencia a una entrevista por competencias del resto

En una entrevista por competencias te vas a encontrar con preguntas similares a las de cualquier otra entrevista; sin embargo, hay más. El objetivo es conocerte a fondo en el corto espacio de tiempo que dura el encuentro. Para que te hagas una idea sobre lo que tratan de averiguar, elimina de tu trayectoria los conocimientos más técnicos, los que definen tu profesión. Lo que te queda entonces son las competencias transversales, las que reflejan tu manera de hacer las cosas.

El tipo de preguntas que se hacen en una entrevista por competencias se refieren casi siempre a vivencias muy concretas que dejan entrever a tu forma subjetiva de ver el mundo. Por ejemplo, si te preguntan por determinada especialidad que cursaste, te van a preguntar a continuación algo más personal, más íntimo, ¿por qué decidiste cursar esta formación?

Otro ejemplo, ante una determinada experiencia que aparece expuesta de una manera estándar en tu CV, pueden pedirte que cuentes una anécdota, como que describas un proyecto al que tuviste que hacer frente con circunstancias adversas. O bien si has tenido que liderar dos o más proyectos al mismo tiempo y cómo te las apañaste para organizarte. Este tipo de cuestiones son las que suelen aparecer en una entrevista de selección por competencias.

Prepara tu entrevista por competencias

Consejos prácticos para superar este tipo de entrevista

La primera recomendación es que hagas un análisis de tu trayectoria. Céntrate en determinar tus puntos fuertes y débiles, y trata de enumerar las competencias que has adquirido en todo este tiempo. Si practicas alguna actividad fuera del trabajo que te ha llevado a integrar una determinada habilidad o competencia, también vale.

Va a ser muy importante que recopiles ejemplos de tu trayectoria. Intenta recordar con especial detalle las épocas de mayor éxito, los logros que has conseguido y las dificultades a las que has podido hacer frente. Dicho de otro modo, ¿qué momentazos has vivido?

En esta fase céntrate en tres tipos de competencias:

  • Las que van asociadas a tu puesto, como la gestión de equipos, la negociación o la gestión de recursos.
  • Aquellas que hacen de ti mejor profesional, como la planificación, la facilidad para la comunicación verbal o escrita, o el interés por aprender y actualizarse.
  • Aquellas que hacen de ti mejor persona, como el nivel de compromiso, la franqueza e integridad o la responsabilidad.

Intenta determinar qué competencias crees que van a ser importantes para las personas que te van a entrevistar y, si puedes, asócialas a un momento concreto de tu carrera, a una anécdota que puedas contar como ejemplo práctico.

Añade un plus

Tus objetivos también van a ser evaluados. Piensa en cuáles tienes a corto, medio y largo plazo. También en cuáles te propusiste en su día y has conseguido cumplir. Todo ello ilustrado con ejemplos, a ser posible.

Analiza los tipos de empresa para las que has trabajado. Esto también te proporciona una forma de realizar tu desempeño. No es lo mismo pertenecer a un departamento con muchos integrantes que a uno pequeño; depender de una sede extranjera que ver todos los días a la directiva; haber participado en proyectos punteros que haberlo hecho en otros menos innovadores pero mucho más consolidados…

Revisa tu formación y quédate con las rarezas, con los cursos más específicos, con lo que no ha hecho todo el mundo. Por lo general, este tipo de enseñanzas están muy relacionadas con la práctica y te orientan para enfocar tus tareas con una mirada distinta. Tales sutilezas son precisamente las que se quieren descubrir en una entrevista por competencias.