La luz comienza a bajar, los días ya no son tan largos y hace semanas que pasó la ola de calor. El olor a forro de libros y a lápices nuevos ya impregna el ambiente. Es una sensación física que nos prepara para un nuevo estado mental: ya está aquí el nuevo curso.

Si has hecho balance de cómo fue el año pasado y tienes ganas de poner en práctica mejoras en tus técnicas de estudio, optimizar el tiempo y llegar a la presentación de trabajos o exámenes con días para repasar o profundizar, hemos reunido una serie de consejos para facilitarte la labor. ¡Vamos, nos ponemos manos a la obra!

  • Ambientación y toma de contacto. Entra en la página de tu centro de estudios y échale un vistazo a las asignaturas que tendrás el curso que viene. Pregunta por los profesores que no conoces y tantea qué nivel de dificultad tiene cada asignatura con alguien que ya las haya cursado.
  • Planificación. Divide y vencerás. Distribuye el cuatrimestre en semanas y valora en una escala la dificultad o el tiempo que te llevará cada asignatura. Hay algunas a las que hay que dedicarle tiempo a diario porque conllevan la adquisición de una habilidad y otras que podemos dedicarle el tiempo de forma intensiva.
  • Confecciona un horario mensual y pon un taco de post its al lado. Cuélgalo donde puedas verlo siempre. De esta forma tendrás una visión general del tiempo disponible y las tareas que hay que ejecutar. Ve poniendo y quitando notas ajustando los tiempos. Sé realista con tu ritmo de aprendizaje. Es preferible ponerse pequeñas metas que se puedan ir cumpliendo e irlas incrementando poco a poco.
  • Organiza la jornada. Si pasas tiempo en el transporte público que puedes aprovechar. Elige en qué momento del día puedes sacar una hora o una hora y media para estar concentrado y organízate. Aunque solo sea para leer en diagonal el material que ya tengas, consultar bibliografía de la asignatura o planificar tareas para el día siguiente. Repasa lo visto en clase, lee algún artículo del que se ha hecho mención, haz un esquema. Te ayudará a tener control sobre las tareas que hay que desarrollar y no te verás perdido en un momento dado.
  • Crea un hábito. Dicen que en 21 días se crea un hábito. Si desde el principio has dedicado una hora y media a estar concentrado en tu actividad formativa estas creando un hábito. En cuanto lo incorpores formará parte de tu rutina y no te cuestionarás si te tienes que poner o no, simplemente lo harás.
  • Construye tu motivación. Es la base del aprendizaje. Sácale la parte divertida, de aplicación práctica, de mejora. Añádele tu punto de vista personal y haz tuyo lo que aprendas. Organiza grupos con tus compañeros de clase para estudiar asignaturas que pueden ser más difíciles.
  • Cuídate. Duerme, haz algo de deporte y aliméntate de manera saludable. Descansa lo que necesites, el cerebro despejado rinde mejor y el sueño es la mejor bebida energética que existe.
  • No abandones. Y si lo haces, retoma, nunca es tarde. No te des por vencido. Tendrás que acelerar el ritmo pero siempre puedes tirar de medidas de emergencia de último minuto.

¡Buen curso!