Llegó el verano, y con él también el calor, las noches en blanco, las pocas ganas de madrugar, y un deseo irrefrenable de salir corriendo de la oficina en busca de las anheladas vacaciones.

Según un estudio publicado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo, el estrés térmico que produce la subida de las temperaturas en el planeta provocará una pérdida de productividad en el trabajo comparable a 80 millones de empleos a tiempo completo. La OIT cifra en 2.400 millones de dólares el impacto que tendrán en el mundo laboral.

Los problemas y el cansancio que originan las altas temperaturas afectan tanto a nuestro ánimo como a nuestro nivel cognitivo. Los largos periodos de calor (por encima de los 35 grados) nos hacen más perezosos y menos dispuestos a prestar ayuda. ¡El calor puede provocar que nuestra productividad laboral disminuya hasta en un 20 por ciento!

Pero ¿Cómo podemos combatir esta flojera que nos invade en los meses estivales? Apunta estos consejos, que pueden ayudarte a no bajar la guardia, y mantener tu productividad en el trabajo durante el verano.

Reduce (en lo que puedas) tu jornada de trabajo

Afortunadamente, cada vez son más las empresas que permiten a sus trabajadores realizar jornada intensiva en verano. Este tipo de horario facilita un menor desgaste físico y psicológico. Pasar menos horas en el puesto de trabajo te permitirá dedicar el resto del día a actividades personales, familiares, de ocio, deportivas, etc. Esto facilita la desconexión y disminuye el estrés ocasionado por la carga excesiva de trabajo a lo largo del año, un gran enemigo de la productividad.

Si en tu empresa no te permiten realizar jornada intensiva, intenta llegar a un acuerdo con ellos para que te dejen trabajar algún día a la semana desde casa durante el verano. También notarás los beneficios de no tener que desplazarte cada día, perder tiempo en atascos, y acabar la semana totalmente agotado.

Haz una lista de work to do

Cada día, a primera hora, prepara una lista de trabajo con las actividades que quieras completar ese día. Ordénala en función de importancia. Comienza tu jornada laboral realizando en primer lugar las tareas que debes dejar hechas antes de irte de vacaciones, las más urgentes, y deja para el final las que sean menos importantes.

Ponte objetivos realistas, que puedas cumplir. Tener objetivos cumplidos cada día es importante para aumentar la motivación. Piensa que en los meses de verano todo el mundo se toma más tiempo libre, por lo que planificar y gestionar las llamadas o tareas que impliquen a terceras personas también será clave en la organización de tu trabajo.

Y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Por muy desagradable, pesada o aburrida que resulte una tarea debes afrontarla. Plántale cara a la procrastinación. Porque, como asegura Tim Pychyl, profesor de psicología y autor de Solving the Procrastination Puzzle “una tarea desagradable o difícil no se hará mágicamente más agradable mañana”. Quizá necesites trocearla en varias subtareas para poder afrontarla o buscar un nuevo punto de vista si está atascada.

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No prestes atención a las tareas ‘robatiempo’

Robert Pozen, considerado en el mundo empresarial un gurú de la productividad, recomienda no prestarle atención a las cosas que no son realmente relevantes. Como la avalancha de correos electrónicos prescindibles que nos llegan a diario o los avisos de los nuevos mensajes que nos entran en las apps, y otros  ladrones de tiempo que reducen nuestra productividad.

Muchas personas revisan su móvil o su correo electrónico cada cinco minutos. Eso implica desperdiciar mucho tiempo. Es preferible fijar un momento para consultarlo (una vez cada hora o dos horas). Y cuando lo revises, préstale atención solo si el asunto del correo o la persona que lo envía son relevantes. Cuando lo abras, decide rápidamente si requiere una respuesta y si es así, hazlo de inmediato.

Ten en cuenta que, a menos interrupciones más concentración, y que cuanto menos tiempo lleve la resolución de la interrupción más rápidamente se vuelve retomar el ritmo del trabajo que se estaba realizando. La multitarea suele tener un efecto negativo sobre la productividad. Porque esto es lo que ocurre si interrumpes tu trabajo todo el rato.

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Aprovecha para organizar tu lugar de trabajo

Si tienes un volumen de trabajo menor, aprovecha para hacer limpieza en tu puesto. Ya sabes lo que dicen “Un sitio ordenado es reflejo de una mente ordenada”. Deshazte de los papeles que inundan tu mesa desde hace meses, vacía la bandeja de entrada del correo y clasifica los documentos que almacenas en tu ordenador.

Automatiza todo lo que puedas, para que tu ausencia en vacaciones repercuta lo menos posible en la empresa. Sobre todo en procesos que impliquen a diversos departamentos.

Ahora que tienes más tiempo, haz balance también de lo que ha pasado durante el año, planifica posibles nuevos proyectos para septiembre, piensa en cómo puedes sacar más partido de tus horas de trabajo, y resuelve esas pequeñas tareas a las que no puedes prestar atención por el ritmo frenético que nos imponen el resto del año.

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Haz pequeños descansos

Con solo unos pequeños ajustes puedes hacer tu jornada laboral mucho más llevadera en verano. Una buena idea para no agobiarte y sacar el trabajo adelante es alternar la realización de tareas con descansos. Esto te ayudará a recuperar energía, y hará que tu mente esté mucho más despejada para seguir trabajando.

Hacer descansos es algo fundamental para potenciar tu productividad, así como estirar el cuerpo y mantenerlo hidratado es importante para que el calor no pueda contigo. Haz de esta frase de Martin Luther King tu mantra para el verano: “No te pongas a contemplar toda la escalera, simplemente da el primer paso”. Eso sí, recuerda que ya pasaron a la historia los tiempos en los que nuestro país se paralizaba en agosto. Por lo que esos descansos no pueden ser una excusa para pasar la jornada vagueando, porque te van a seguir exigiendo calidad en tu trabajo.

Si quieres saber más sobre cómo podemos mejorar la productividad, estas son las claves que nos da Robert charles Pozen, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y autor del libro “Productividad extrema: mejora tus resultados, reduce tus horas”.