Los impagos son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los autónomos, y más en los últimos tiempos. Hacer frente a los morosos o evitarlos resulta a veces muy complicado, por ello es un tema que hay que tomarse muy en serio desde el principio porque muchas pequeñas empresas terminan desapareciendo por culpa de este motivo.

El Gobierno, tras varios años de peticiones por parte de autónomos y PYMES, y consciente de la trascendencia de esta cuestión para el equilibrio de la economía del país, aprobó en julio de 2010 la nueva de ley de morosidad. Aunque según datos recogidos por la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, los resultados no son los esperados ya que la tasa de morosidad ascendió en el pasado año hasta un 5,1%, muy lejos de la media europea del 2,6%.

La reforma establece entre otros aspectos unos nuevos plazos para los pagos aunque será una reducción escalonada tanto para empresas como administraciones públicas:

2011: Empresas: 85 días máximo; Administraciones públicas: 50 días máximo

2012: Empresas: 75 días máximo; Administraciones públicas: 40 días máximo

2013: Empresas: 60 días máximo; Administraciones públicas: 30 días máximo

Si no quieres arriesgarte lo más mínimo, existen algunas fórmulas legales de cobro que te garantizarán recibir tus honorarios pero la mayoría de ellas requieren un gasto económico. En próximos post te las iremos contando.

Todos los expertos proponen una serie de consejos muy útiles a tener presentes para intentar escapar de los morosos:

– Conoce al cliente: Si el contrato que vas a firmar supone una factura suficientemente importante es conveniente que pidas un informe de riesgo y solvencia. Por alrededor de 60 euros podrás tener un análisis completo de la empresa en cuestión, conocer si está en algún registro de morosos o si tiene causas pendientes con la Administración Pública o la Justicia. Lo puedes contratar online fácilmente en e-Informa o Axesor, entre otras.

Otra fuente muy útil de información son los bancos, tanto el tuyo como el de tu cliente.

En el caso de la Administración Pública es conveniente que indagues acerca de los plazos de pago del organismo público con el que vayas a trabajar y si consigues hablar con alguno de sus proveedores habituales, mejor que mejor.

Además, es fundamental que antes de cerrar el acuerdo, queden muy claras y por escrito las condiciones de los pagos. Recurre a un abogado para que te redacte un contrato marco en el que queden perfectamente reflejadas todas las condiciones del acuerdo.

– Cobra una parte por anticipado: Cuando se trata de trabajos de mucha envergadura, la mejor opción es exigir un pago inicial que deberás estipular en el presupuesto y no empezar a trabajar hasta recibir ese primer ingreso como garantía.

– Factura rápidamente y controla los plazos de pago: No seas tu la causa del problema.

– Insistir: Muchas veces no queda más remedio que estar encima de los morosos porque el que más insiste es el primero que cobra.

– Empresas especializadas en impagos: Si ya lo has intentado sin éxito por todos los medios, solo queda la opción de recurrir a una empresa especializada. No son baratas pero mejor cobrar una parte que nada. Este tipo de empresas se encargan de investigar y/o presionar al deudor.

Y si después de todo esto sigues sin cobrar tu deuda, ya sólo te queda recurrir a la Justicia, pero este tema mejor lo dejamos para otro post.