Una buena manera de mejorar nuestra productividad personal es, como recomienda Berto Pena en su blog Think Wasabi, comenzar el día por la tarea más importante. La concentración y atención a primera hora del día es mayor y luego a lo largo del día se va perdiendo, por lo que resulta interesante invertir esa energía de inicio en una tarea importante. Además, es el mejor momento porque después irán entrando nuevas tareas, llamadas, distracciones con los compañeros e imprevistos que no sabemos si nos dejarán terminar esa tarea importante.

Asimismo, si no es estrictamente necesario, lo ideal es que ni si quiera abramos el mail antes de terminar esa tarea para evitar posibles distracciones. Incluso hay quien es de la idea de consultar la bandeja de entrada del correo electrónico únicamente un par de veces o tres al día. Nada es lo suficientemente urgente como para que no pueda esperar un par de horas más o sí… para ese caso siempre nos podrán llamar por teléfono si verdaderamente algo es urgente.

Si terminamos esa primera tarea importante a primera hora nos dará energía y motivación para continuar con el resto de tareas del día.

Una vez esté acabando nuestro día de trabajo es conveniente que analicemos cómo ha ido: qué cosas hemos logrado terminar y cuales no, qué cosas podemos mejorar y cómo podemos mejorarlas. Y por qué no, “premiarnos” por el trabajo bien hecho. Además, tendremos que planificar el día de mañanaver qué trabajos tenemos pendientes, cómo nos vamos a organizar y hacer un listado de los trabajos que deberemos terminar. No vale para nada hacer una lista interminable de tareas si la mitad no vamos a poder ni si quiera empezarlas.

También será conveniente dejar todo nuestro entorno de trabajo listo para el día de mañana, tanto nuestro escritorio físico (papeles, bolígrafos, etc..) como el del ordenador. Por último y no menos importante, deberemos desconectar del trabajo en la medida de nuestras posibilidades para poder empezar mañana otra vez de cero.

Todos estos consejos nos pueden venir bien para conseguir ser un poco más productivos y ganar en calidad de vida. En todo caso, no nos debemos obsesionar con la productividad, ya que podrá volverse en nuestra contra. Por tanto, si una vez probado un método no nos funciona, deberemos hacer lo que a cada uno le vaya mejor para alcanzar el éxito en nuestro trabajos y proyectos.