Hablemos cómo estás planteando tu búsqueda de empleo en 2019, ¿continúas aplicando a ofertas de empleo en distintas webs? Quizás hasta sigas utilizando la prensa escrita y sus ofertas de empleo -espero que las páginas “salmón” hayan desaparecido-.
¿Utilizas las redes sociales?, ¿de qué manera?, ¿sólo para rastrear ofertas?
¿Sales a la calle pertrechadx de un montón de CVs y no vuelves a casa hasta que los entregas todos? En ocasiones, puede que hasta sin haber hecho un filtrado para identificar aquellas empresas en las que podrías tener más opciones de prestar tus servicios.
¿Continúas ocultando que estás en desempleo? Puede que ni siquiera se lo hayas dicho a tus círculos más cercanos, aquellos que podrían ser de mucho valor en tu reincorporación al mercado laboral.
¿Es tu currículum tu principal -y, en ocasiones, única- herramienta de presentación profesional?
Tras haber entregado CVs o aplicado a distintas ofertas, ¿entiendes que ya has hecho todo lo que estaba en tu mano? Como que la responsabilidad ya no es tuya. Que “la pelota ya está en el tejado de la empresa”.
Si ves una oferta, ¿la compartirías con tus conocidxs?, ¿y con personas que estén en tu misma situación?, ¿y con aquellxs que pueden ser tu competencia? ¿Entiendes que la web 2.0 ha cambiado las “reglas de juego?, ¿que la búsqueda/atracción de empleo es más social que nunca?, ¿que tu red de contactos es un valor al alza, que cada día cobra más y más interés?, ¿que tu marca personal y tu reputación, también en la red, serán tus mejores aliados? Y que, más allá del yo, mi, me, conmigo, el mercado laboral  -y aquellxs que están en situación de contratar tus servicios- da cada vez más importancia a lo que puedes hacer por el otrx, a aquello que haces, a cómo lo haces, a aquello que mejoras, reduces, abaratas…en definitiva, a tu propuesta de valor, a cómo estableces, cuidas y mantienes tus contactos (bajándote del tren del pedir y, subiéndote al vagón del dar, claro)…

Competencias imprescindibles para la búsqueda de empleo

Soy consciente de que la búsqueda de empleo se ha “endurecido”, es decir, en épocas de bonanza, cuando “había trabajo a raudales”, tanto las competencias para trabajar, como para buscar empleo, no eran tan exigentes. Ahora, con esta vorágine en la que estamos inmersxs, donde la única certeza que tenemos es la de estar en una montaña rusa de cambio constante y veloz, el empleo y la búsqueda del mismo se han visto resentidos y, lo que es peor, aquellxs que no cuenten con las competencias necesarias, también y, sobre todo, las digitales, lo van a tener más complicado. A estxs podemos unir madres que quieren retornar al mercado tras una baja maternal, personas que llevaban toda la vida en una ocupación y cuyo sector se ha desplomado, jóvenes que no cuentan con la formación mínima, exreclusxs, inmigrantes, mayores de 45, comunidades desfavorecidas… Estos, como casi siempre, habrán de remar con más fuerza y, a ser posible, contar con los apoyos suficientes.

Bien, hasta aquí, el panorama, para algunxs, desolador, para otrxs -apúntate a este “carro”- lleno de oportunidades, de oportunidades que vendrán -algunas ya están aquí- de la mano de las nuevas tecnologías, del cambio de cultura en el seno de las empresas, de nuestro cambio de hábitos y costumbres, de cómo pasaremos a entender el concepto de trabajo en sí mismo… Todo lo anterior, evidentemente, contagia, como no podía ser de otra manera, nuestra forma de buscar empleo. Y, para estar lo más en línea posible con los “nuevos tiempos”, en la siguiente entrega veremos algunos cambios interesantes a incluir en tu “modus operandi”.