Si durante las vacaciones has ido adelantando temario y seguiste las técnicas de estudio que te aconsejamos, a estas alturas ya te queda menos para conseguir superar los exámenes. Si no has tocado ni un libro en las fiestas, los resultados pueden llegar a ser desastrosos, pero aún puedes salvar alguna asignatura. Concentra tus esfuerzos.

Los últimos repasos

Has asistido a las clases y has dedicado un tiempo más o menos diario al estudio. Enhorabuena, te queda lo más fácil. Estos tres consejos te servirán para afianzar conocimientos.

  • Haz un repaso muy somero de los apuntes de cada asignatura. Deben ser los que tomaste en clase, no los que te hayas pasado a limpio. El objetivo es que entresaques, con un vistazo general, los conocimientos que son más importantes para quien imparte la asignatura. Dedíacate a reforzar especialmente estos temas y cualquier indicación sobre la que el profesor hiciera hincapié.
  • Autoevalúate con los exámenes que te hayas preparado o que hayas podido conseguir de años anteriores. Es una de las técnicas que te aconsejamos hace unas semanas. En estos momentos, la nota que saques en casa puede ser muy similar a la que te obtengas en la prueba real. Repasa los puntos en los que veas que más flojeas.
  • Es hora de fijar datos. En época de exámenes siempre recomendamos la técnica de los mapas mentales porque es muy efectiva para hacer que recuerdes fechas, fórmulas, nombres propios, acontecimientos… Utiliza también las chuletas, no para consultarlas disimuladamente durante la prueba, sino para emplearlas como herramienta de estudio; las cheat sheet pueden ser muy poderosas.

Una medida de urgencia

Si no has invertido el tiempo que deberías en los estudios, tienes que diseñar una estrategia efectiva. Céntrate solo en las asignaturas que creas que puedes aprobar. A la hora de hacer la elección, trata de ser muy sincero contigo mismo y realista con tus posibilidades. Debes plantearte cuáles son las materias que más te llaman la atención, de las que tienes más conocimientos generales o las clases que hayas seguido con mayor interés.

Has tenido tiempo de disfrutar y ahora toca hincar codos, así que desconecta por completo de cualquier distracción durante periodos de al menos dos horas, y no emplees los descansos necesarios cada 25 minutos más que para ir al baño o levantarte para estirar un poco las piernas.

Aprovecha los horarios en los que puedas conseguir mayor concentración. Las horas de madrugada antes de que se despierte todo el mundo son mucho más productivas que cuando todo el mundo se acuesta, porque al final del día tu mente también te pide descansar.

Cómo enfrentarse a la prueba

Los nervios antes de un examen se parece mucho a los que te invaden antes de una entrevista de trabajo; es posible mantenerlos a raya. Cuando llegue la fecha señalada, sigue estos cuatro pasos:

  • Acude temprano al examen y con todo el material preparado.
  • Haz una lectura general de la prueba y decide cómo vas a distribuir el tiempo, qué partes requieren más elaboración.
  • Contesta lo que te resulte más sencillo primero, porque reforzará tu puntuación y no te arriesgarás a quedarte sin tiempo para contestar. Deja las preguntas que menos puntuación tengan para el final.
  • Intenta reservar un tiempo para repasar el examen antes de entregarlo. Será el momento de enmendar errores y descuidos, y de corregir la ortografía.

En la Guía de estudios superiores y de posgrado podrás encontrar consejos, recomendaciones y mucha información si tienes previsto aprobar todo, y quieres ir decidiendo por dónde vas a continuar tu carrera.