El 14,1% de las personas que tienen en este momento un puesto de trabajo están buscando activamente otro empleo. Otro 13% están centrados en promocionar dentro de sus empresas. Estos datos nos hablan de que hay un número considerable de personas que está haciendo esfuerzos por cambiar su situación actual probablemente porque lo que tienen no les satisface.

Dejando a un lado problemas personales puntuales que, lógicamente, también trascienden al ámbito laboral, el origen de la insatisfacción en el trabajo lo encontramos en las condiciones, circunstancias y tensiones que atraviesan las compañías o que las constituyen.

Estas coyunturas pueden provocar estados de ánimo desmotivadores. La clave está en encontrar recursos y poner en marcha mecanismos para reflotar la motivación o salir de la rutina, incluso, darle la vuelta en la medida en la que tengamos capacidad de cambiar la dinámica.

Las razones que más se repiten cuando se trata de desmotivación pueden ser

Trabajo repetitivo y tedioso

La curva del aprendizaje hace tiempo que es ya una línea recta y los retos en el día a día son inexistentes. Lanza un órdago y propón alguna medida que optimice un proceso. Tu experiencia te avalará. Procura salir de la zona de confort y afrontar nuevos desafíos.

Falta de reconocimiento

Muchas veces somos responsables de la invisibilización de los propios méritos y logros. Se espera que haya un reconocimiento automático del trabajo bien hecho sin necesidad de darle publicidad. En un entorno competitivo como es el laboral esto se traduce en que esos buenos resultados quedan invisibles y aparece la frustración ante la falta de reconocimiento. Es lo que se conoce como el síndrome de la Tiara. Hacer una buena presentación de los logros redundará en mejorar tu prestigio como profesional.

Salarios consecuentes con los logros y el nivel de implicación

La principal causa de insatisfacción laboral es la percepción de que no se está bien retribuido. Un aumento de responsabilidad que no se corresponde con un incremento de la nómina creará una mala predisposición para seguir con el compromiso. Jornadas que desbordan del horario laboral o llevarse trabajo a casa debe estar recompensando más allá del reconocimiento. Analiza el momento que atraviesa la empresa y reúne argumentos suficientes para pedir un aumento de sueldo.

Las empresas deben crear condiciones que favorezcan los estados de ánimos proclives a la motivación y a la implicación de los empleados con la consecución de objetivos. Detectar las barreras que lo impiden es esencial.

Falta de expectativas de cambio

Avanzar en políticas de recursos humanos orientadas a que todos los trabajadores sepan de qué forma promocionar con procesos transparentes basados en criterios objetivos de desempeño, qué habilidades y logros requiere cada puesto mantendrá la motivación en alto. Lo contrario, designaciones basadas en criterios subjetivos, levantará suspicacias y creará un mal ambiente de trabajo en el que la sospecha sobre los motivos de promoción de alguien quedarán en cuestión.

Capacitación, formación

La optimización y automatización de procesos, metodologías a los que las empresas deben someterse implica una continua actualización de conocimientos por parte de las plantillas. La poca autoconfianza para abordar nuevas tareas debido a la falta de formación puede ser una de las razones que desencadene la desmotivación.

Establecer mecanismos que mantengan los conocimientos de los empleados actualizados, como procesos de formación continua conseguirá niveles de implicación que permitirán la detección de errores y propuestas de mejora.

Aprovechar el talento interno

Saber que la empresa buscará en primer lugar dentro de la empresa los perfiles que necesita predispondrá a que los empleados puedan proyectarse en otros ámbitos diferentes a los que ocupó cuando entró en la empresa. Será una forma de aflorar capacidades y competencias que generará buenas expectativas de movilidad dentro de la compañía.

Buena comunicación interna

Establecer vías de comunicación interna en la empresa que permita recoger el feedback de las diferentes acciones que se emprenden y fomentarán la confianza y el compromiso con la cultura de la empresa, con su misión y valores. Estas herramientas comunicativas tienen que funcionar de forma multidireccional, tanto de arriba abajo como entre departamentos y áreas de la empresa. Tener un conocimiento global del negocio mejorará el employer branding contribuyendo con un mayor compromiso.

Las tareas rutinarias, la falta de confianza en el personal, la rigidez en los procesos, una cultura de empresa reticente a adaptarse a los nuevos  modos de organización, más horizontales serán el caldo de cultivo de la desmotivación de la plantilla. Introducir innovación en los departamentos de recursos humanos será una garantía de compromiso de los trabajadores y de supervivencia de las compañías.