Te has cansado de bajar al restaurante o de llevarte o encargar comidas preparadas y platos precocinados, y estás pensando dar un giro a tu dieta. Buena decisión. La alimentación determina tu salud y bienestar. Merece la pena hacer este esfuerzo que, cuando lo sistematizas, no es para tanto. Por eso, hoy te hablamos de comidas caseras para llevar al trabajo. ¡Toma nota de estas ideas!

A quien más y a quien menos le da pereza cocinar a diario. Da igual que le guste o no cocinar en general. La cuestión es que supone un hábito continuado para el que se exige cierta constancia. Ahora bien, es cierto que se ha banalizado esta actividad y se ha reducido a una cuestión de gustos. Comer es una necesidad básica, no una opción, es lo que nos mantiene con vida.

Si consideramos el beneficio que nos reporta, no parece demasiado dedicarle una pequeña parte del día a preparar una dieta en condiciones. Más tiempo nos ocupaba hace 300.000 años, cuando se salíamos a recolectar o a cazar. Además, seguramente así podrás aprovechar mejor el tiempo que tienes para comer en el trabajo.

Se puede comer sano y rico

Cuando cocinas en casa puedes elaborar exactamente la dieta de tupper que mejor te viene. Tendrá todas las peculiaridades que forman parte de un constructo bastante complejo. Durante los años que has vivido has aprendido qué te sienta mejor y qué peor, qué tipo de hábitos mantienen tu salud y cuáles la empeoran. Es un conocimiento que hay que mantener siempre actualizado y, en ocasiones, cambia de arriba abajo. Si cocinas para ti, todo este saber podrás aplicarlo en tu beneficio.

Por otro lado, cuando comes comida preparada por otros, sobre todo si es industrial, se te escapa por completo los procesos de elaboración por los que han pasado los alimentos. Tampoco controlas los aditivos, como la calidad de las grasas y aceites, además de los conservantes o los potenciadores de sabor. Por último, los productos frescos no los seleccionas tú.

Si la excusa es que no te gusta utilizar el microondas o que no tienes en el trabajo, hay muchos platos fríos y templados que se pueden elaborar: ensaladas (que pueden llevar pasta o legumbre), filetes rusos o empanados, gazpachos y otro tipo de cremas, quichés, empanadas, sándwich completos, burritos, pancakes, pudins, tortillas… Bien cuajadas, eso sí, conviene que no transportes nada que contenga huevo crudo (tampoco lo añadas a salsas o postres si no va cocinado) para evitar la salmonelosis. En Internet encontrarás cantidad de recetas.

Comer sano en el trabajo

Consejos contra la pereza de cocinar

Algo que te ayudará a sobrellevar la tarea de buscar cómo alimentarte cada día es desechar la idea de que tienes otra opción. Si quieres mantener una dieta sana y equilibrada, tienes que coger las riendas de tu alimentación y no dejar las elaboraciones y la selección de productos en manos de terceros. En realidad, no cuesta tanto hacerlo, solo hay que conseguir incorporarlo como hábito y dicen que esto se consigue en 21 días.

Además, cuando llevas mucho tiempo haciéndolo se te van ocurriendo trucos para aumentar efectividad y reducir tiempos. Por ejemplo, siempre que hagas una comida que se pueda congelar, elabora dos raciones y guarda una en el congelador. Si lo haces de manera constante, puedes conseguir tener un plato cocinado a la semana y es una comida menos de la que te tienes que preocupar.

Otra práctica que conseguirá hacerte esta tarea más llevable es pensar en un menú general semanal. Puede ahorrarte muchos quebraderos de cabeza, pero, para que no te canses y conseguir un menú equilibrado, ha de ser un planning bastante abierto. Por ejemplo: el lunes, pasta; el martes, legumbre; el miércoles, carne o pescado; el jueves, un cereal, como arroz o quinoa, y el viernes, una comida favorita o especial. Trata incluir todos los días al menos dos verduras en los platos que elabores.

Hemos dejado para el final un último consejo que una gran parte de personas que comen en el trabajo llevan a cabo. No es necesario preparar un primer plato y un segundo. Si reduces el menú a un solo plato consistente, puedes alimentarte sanamente y toda la logística que requiere será mucho más sencilla.