Dar un plus solo por realizar el trabajo para el que has sido contratado no tiene sentido. Los incentivos laborales se basan en ofrecer un extra al trabajador por un esfuerzo añadido y habitualmente se encuentran recogidos como complementos salariales por productividad. Una empresa quiere llegar a determinados beneficios u objetivos, pero no puede hacerlo si no cuenta con trabajadores implicados más allá de su contrato. A cambio de esta implicación, los trabajadores reciben un beneficio, que no siempre es económico, y un reconocimiento de ese esfuerzo.

Hace unas semanas, el consistorio de un municipio gallego fue noticia al verse cuestionada su política de incentivos. Según difundieron algunos medios, esta entidad iba a premiar a los trabajadores simplemente por asistir a su puesto. Fuentes municipales declararon que tales informaciones habían distorsionado el propósito de los incentivos. No se premiaba la asistencia, los incentivos se dirigían a aquellos que excedieran su jornada, y también sus responsabilidades o sus cometidos siempre que se hubiera completado la jornada.

A la hora de implantar una política de incentivos, es importante que lo que se premie no esté dentro de las tareas que los trabajadores han convenido con la empresa por contrato. Han de incentivarse un trabajo o unos resultados extra.

Ventajas de que los trabajadores cobren un plus por su esfuerzo

Los planes de incentivos no parten de un interés filantrópico, sino que miran por el beneficio que esta medida reporta a la empresa que lo implanta. Exponemos las principales razones por las que les resulta ventajoso.

Consiguen una plantilla motivada

La expectativa de recibir un premio anima a actuar para conseguirlo. Además, constituye un reconocimiento por el trabajo realizado. Gracias a estos dos puntos, el trabajador se implica en los intereses de la empresa; si la empresa se beneficia, ellos se benefician de una manera directa.

Evalúan el desempeño

Para diseñar una política de incentivos, la empresa tiene que tener claros los objetivos. A la hora de asignarlos, se está comprobando que se hayan cumplido, el modo en que se ha hecho y cuánto tiempo se ha tardado. Estos datos pueden proporcionar una información muy útil a la hora de determinar nuevos objetivos y hacer balance.

Detectan el talento interno

Cuando se ponen a prueba las capacidades, es cuando aflora el talento. Los incentivos se dan a trabajadores que consiguen trascender las tareas para las que han sido contratados. Llevarlas a la práctica con éxito permite ver de lo que es capaz. La empresa no tendrá que esforzarse por encontrar fuera el talento que se haya demostrado gracias al plan de incentivos.

Retienen y atraen el talento

Que una empresa premie los resultados cuando se realiza un extra es un reclamo tanto para los de dentro como para los de fuera. Para los trabajadores, representa un punto más a tener en cuenta en sus intereses si se cambia de compañía. Para un candidato pasivo, puede suponer que desee formar parte de la plantilla ante la expectativa de que su esfuerzo será recompensado.

Plan de incentivos

Qué tipos de incentivos ayudan a estar más motivado

Hay toda una serie de medias que la empresa puede tomar para incentivar a los trabajadores y no todas consisten en una recompensa económica. El reparto de los pluses debe ser justo y transparente si no se quieren fomentar suspicacias. Estos son los principales tipos de incentivos:

  • Económicos. Están basados en primas anuales, bonificaciones económicas por la consecución de objetivos, planes de préstamo, comisiones y pluses mensuales por productividad.
  • No económicos. Pueden ser de tipo asistencial, como las pensiones o seguros o servicios médicos; recreativos, como días de descanso, actividades de ocio, recreación e higiene mental del trabajador, entre otros, y de formación, es decir, cursos especializados o incluso planes de estudios que proporcionen una titulación.