Quien más y quien menos ha pasado el trance de enfrentarse a una entrevista de trabajo. Las hay con profesionales de tu mismo gremio, que evalúan tus conocimientos y aptitudes concretas. Y las hay, y estas son las que más preocupan, con especialistas en selección de personal, que dejan tus aptitudes más concretas a un lado para centrarte en tu persona como posible pieza de un engranaje. Cuidado con estas, te ponen a prueba sin que te des cuenta ¿o sí?

Cuando se trata de una entrevista de trabajo mucha gente presta atención a la comunicación no verbal, que es muy importante. No ponerte enfrente de tu interlocutor, sino en perpendicular siempre que sea posible para evitar una situación de enfrentamiento, vestir de forma correcta pero no artificial, no estar tenso en la silla sin acabar repachingado como si estuvieras en tu sofá, no moverte compulsivamente, no balbucear, no cruzar los brazos… Son tantas cosas las que te recomiendan que casi parece imposible que no te pongas nervioso.

Las pruebas de selección suelen ser variadas. Desde tests psicotécnicos (que en principio superarás sin problema a no ser que haya un maníaco en tu interior y no lo hayas descubierto hasta ahora) hasta pruebas dactilográficas (creía que esto era un mito, pero a mí me hicieron una), pasando por pruebas de aptitud concretas o incluso sesiones de trabajo concretas para ver cómo actúas en directo. Pero casi siempre habrá una entrevista en algún momento, y seguramente sea con alguien que trabaja en temas laborales.

Suelen ser personas con formación laboral, psicólogos o quizá administrativos del departamento de Recursos Humanos. Quizá sea alguien de tu misma competencia laboral que ha acabado reconvertido para ayudar a construir equipos. Sea quien sea hay algunas preguntas trampa que se suelen repetir y para las que debes prepararte

La más típica es la del sueldo. No ya cuánto cobras si tienes la suerte de trabajar, sino cuánto crees que deberías cobrar. Es una pregunta trampa porque te está pidiendo que te pongas precio. Obviamente la respuesta es un gran “depende”. Depende del trabajo que vaya a hacer, de la carga que tenga, de si hay horas extras, peligrosidad, nocturnidad, exposición física… Pero tú eres quien pone el precio ¿Mejor tirar por lo bajo y atar un contrato aunque empeores tu situación laboral, quizá previa a la crisis? ¿Mejor tirar por lo alto porque es más probable que oferten a la baja que al alza?

Otra pregunta típica es la referente a las aspiraciones. Es una pregunta tan ambigua que en una ocasión llegué a responder que mi aspiración era la dominación del mundo. Obviamente se refieren a tu ambición personal, hasta dónde quieres llegar y a qué estás dispuesto. Aquí , por una parte, pueden valorar tu implicación con el proyecto, pero también si puede eso mermar tu trabajo en equipo o si puedes llegar a resultar demasiado agresivo para el conjunto de los compañeros.

Un clásico entre los clásicos es aquello de decir cosas buenas y malas de uno mismo. Es complicado, parece que no. Y regularmente a la gente se le ocurren más cosas buenas que malas. Vale, sé que soy mal mandado, que discuto órdenes y me gusta trabajar con calma, aunque también sé que saco el trabajo adelante y que discuto tanto porque quiero hacer las cosas bien ¿Cómo vendo eso, como algo bueno o como algo malo? ¿Pueden usarlo en mi contra? ¿Cómo?

Por último están las preguntas de crisis: ¿Cómo reaccionarías ante una situación que requiriera tomar decisiones de forma rápida? ¿Pedirías ayuda o serías proactivo? ¿Demasiado dependiente? ¿Demasiado decidido? Mide tu respuesta en función del cargo para el que te presentes. Nadie espera de un jefe que espere para reaccionar, por ejemplo ¿O sí?

Con las preguntas anteriores trazan un perfil de cómo eres, cómo crees que eres y cómo querrías llegar a ser y se hacen una idea general de tu carácter. Obviamente, mientras vas hablando van tomando nota, viendo la forma en la que dices las cosas, cómo gesticulas, si dudas, si te cuesta hilar las cosas, si se nota que estás intentando articular un discurso o si lo tienes ensayado, si estás siendo sincero o no… Están preparados para eso. La cuestión es, ¿estás tú preparado para ellos?

Y tú, ¿qué preguntas has llegado a encontrarte en una entrevista de trabajo?