Para empezar el camino hacia tu empleo, estas son algunas de las preguntas sobre las que deberías reflexionar: ¿Cuál es tu objetivo? ¿qué quieres conseguir? ¿a dónde quieres llegar? ¿por qué quieres hacerlo?

¿Cuál es tu porqué?

El círculo dorado de Simon Sinek es una idea muy simple, pero que bien trabajada es una potente herramienta que te ayudará a definir y contar tu propuesta de valor y aquello que quieres lograr desde otra óptica.

Lo que nos propone Simon es algo tan simple como invertir el orden de la información. La mayoría de nosotros en nuestras interacciones con otras personas al comunicarnos lo hacemos de fuera a dentro del círculo. De lo concreto a lo abstracto. Así es como comunicas aquello que buscas o lo que quieres en lo que se refiere a tu búsqueda de empleo.

Lo haces en una entrevista de trabajo, en tu speech cuando acudes a un evento y te acercas a la persona de interés para tu objetivo…Te limitas a decir qué o quién eres, a qué te dedicas. A colgarte una etiqueta que no te hace destacar sobre los demás. Misma formación, mismas experiencias, en definitiva un clon laboral, nadie para el recuerdo.

“…Soy ingeniero, psicóloga…” Cuentas lo que haces o has hecho en otras posiciones, incluso puedes llegar a ampliar ese discurso contando qué te diferencia o qué te hace mejor que otros competidores y luego te sientas a esperar, a que suceda el milagro…Y en la mayoría de los casos te olvidas del porqué, de tu porqué…

 De dentro hacia fuera

camino hacia tu empleo

Según Simon Sinek el objetivo de las empresas no debería ser únicamente contratar a personas que buscan o que necesitan un empleo ya que sólo trabajarán por dinero y no se implicarán en el proyecto.

El objetivo es contratar a aquellos que comparten los valores de su organización, aquellos que creen en lo que se hace y en cómo se hace, porque estarán implicados y comprometidos con el trabajo diario y con sus equipos.

No se trata de vender lo que haces, sino el por qué lo haces

Esa será tu arma, tu estrategia para apelar al lado emocional de tu seleccionador. Y aquí es donde está tu oportunidad, la forma de lograr tu objetivo. Monta tu propuesta de valor yendo de lo abstracto a lo concreto, de dentro del círculo hacia fuera.

Invierte el orden de la información. Practica la escucha activa y en base a lo que cuente tu interlocutor ve desgranando tu propuesta. Elabora tu discurso contagiando tus valores, mostrando tu proyecto, qué necesidades puedes satisfacer y lo que puedes hacer en esa posición con tus fortalezas y valores compartidos. Trata de crear un vínculo emocional conectando con él.

Conectamos con los que creen en lo que creemos motivados siempre por nuestros valores. Tenlo en cuenta. Si has hecho bien tu trabajo, analizado la empresa y el puesto al que aplicas, podrás, incluso, ofrecer cubrir ciertas necesidades que ni siquiera ellos mismos han detectado.

 Tu cómo y tu qué

Después, y según vaya evolucionando la entrevista, explicarás cómo desarrollarás tu trabajo, marcado por esas competencias que tienes desarrolladas y que te diferencian de otros candidatos con tu mismo perfil.
Ya tendrás tiempo de hablar sobre tus experiencias en otros puestos y de los conocimientos técnicos que posees.
No te quedes esperando. Pasa a la acción y llega hasta la persona de la organización con capacidad de decisión a la hora de contratar, y hazlo de forma diferente:

  • Diferénciate. No hagas lo que hacen los demás. No apliques a la oferta enviando tu currículum y sentándote a esperar.
  • Desarrolla tu Plan de Acción:
    • Define objetivos
    • Identifica tu target (empresas de interés)
    • Define tu propuesta de valor
    • Visibilización de tu marca
  • Desarrolla tu estrategia de Branding Personal. Posicionamiento estratégico. Qué lugar quieres ocupar en la mente y en el corazón de tu seleccionador o de la persona de recursos humanos de las empresas que forman parte de tu target.

Tu objetivo será ocupar un lugar privilegiado en su memoria (top of mind). Pero el que te recuerden no quiere decir que te elijan sobre otras opciones, por eso deberás trabajar desde la acción. Desde tu por qué y tu para qué haciendo uso en tu propuesta de factores emocionales más que racionales (top of heart).
Disfruta del camino sin perder de vista la meta pero sin obsesionarte con ella.

…Tal vez cuando todo amaine
la suerte nos vuelva a mecer…

…Pero no hay ecuación, ni fórmula genial
que te ayude a comprender lo que asoma detrás.

Lo que te hace grande. Vetusta Morla (Mapas. 2011)