Si en la vida se sumaran los días como se suman las lentejas, todo sería más fácil, pero también bastante más monótono. Hay muchas circunstancias que te pueden llevar a querer cambiar de sector, desde dedicarte a lo que siempre has querido ser hasta tener la necesidad de hacerlo porque tu profesión está muerta y debes reinventarte. La falta de trayectoria en el nuevo ámbito puede generar muchas suspicacias a tu alrededor, ¿cómo afrontarlas?

Si tu sector profesional no da más de sí

Con los avances tecnológicos y los ajustes económicos, muchas profesiones han reducido trabajadores de una manera drástica. Algunas hasta han desaparecido. Ya no resulta fácil encontrar un puesto que se adapte a tu perfil y has tenido que elegir otro campo profesional donde continuar tu trayectoria.

En cierto modo, cuentas con una ventaja a la hora de incorporarte. Es muy probable que tus colegas de profesión hayan tomado una decisión similar. Esto genera un grupo de trabajadores con características e inquietudes similares que buscan reciclarse en una profesión afín a la que tenían. Por un lado, las posibilidades de que se oferte formación especialmente dirigida a este colectivo son mucho mayores. Por otro, vas a encontrar ejemplos de compañeros que han iniciado el proceso de cambio antes que tú, que te pueden servir de modelo. La integración en el nuevo sector será más sencilla porque no pilla de nuevas.

Observa las actitudes de tu entorno y trata prestar especial atención a los errores de adaptación, ¿por qué se producen? ¿qué tipo de acciones ayudan a reducirlos? Pararte a pensar un poco en estas cuestiones te servirá para elaborar una estrategia de adaptación más efectiva.

Cambio profesional

Si el cambio ha sido intencionado

Después de dedicarte profesionalmente a determinado sector, te has dado cuenta de que quieres cambiar por completo tu rumbo profesional, o bien te apetece retomar un camino que iniciaste hace tiempo y que tuviste que abandonar por determinadas circunstancias. En cualquier caso, cuentas con una gran ventaja: el cambio lo has decidido tú.

Esto sitúa tu valía como trabajador en tus habilidades y competencias, en lo que eres capaz de aportar por tu forma de ser y por las situaciones a las que te has enfrentado en tu antigua profesión. Un bagaje así puede servir para potenciar tu perfil en una nueva actividad que, en principio, parece que no tiene nada que ver. Hay que indagar en definirlas, añadirlas a tu perfil y empoderarte con este argumento ante las críticas.

Ahora bien, esto por sí solo no es suficiente para reducir las suspicacias sobre la falta de experiencia e incluso recriminaciones de intrusismo laboral. La formación que hayas adquirido a la hora de habilitarte para poder desenvolverte con competencia en el nuevo entorno es otro de los argumentos que consolidan tu labor profesional. Por otro lado, una actitud humilde pero decidida, que se te vean las ganas de desarrollarte y perfilar tu trabajo, se recibe con un talante mucho más positivo que si no admites ningún pero.

Si todavía no te has decidido a dar este paso

Entre las razones que frenan a un trabajador a cambiar de sector, la de la aceptación por parte del nuevo entorno no suele ser de las primeras. Antes están otras más poderosas, como el decidirse por un nuevo campo profesional, formarse y prepararse para desenvolverse de manera competente o abrirse camino, encontrar la oportunidad de introducirse.

Si estás pensando dar un paso como este porque sientes la necesidad de hacerlo, pero todavía lo quieres sopesar bien, te recomendamos que revises dos de nuestras entradas:

Libros que te guiarán en el cambio de carrera profesional.

Consejos para cambiar de profesión.