Sólo triunfa en el mundo quién se levanta y busca las circunstancias, creándolas si no las encuentra George Bernard Shaw

Ya estamos en marzo, un mes tan malo o tan  bueno, como otro cualquiera, para aquellxs profesionales que quieran buscar empleo en el entorno digital, bien porque no lo tienen, bien porque se encuentran “abiertxs” a escuchar propuestas.

Como he comentado, en más de una ocasión, sin dejar de lado la búsqueda de empleo, es decir, el presentar tu candidatura a las distintas ofertas que surjan, y en las que, por supuesto, encaje tu perfil, también soy muy partidario de dar un paso más, de tratar de provocar que las cosas sucedan. Posicionamiento, Propuesta de valor, red de contactos… y, otras muchas “variables” asoman como imprescindibles, en esta “otra” estrategia de empleo. No olvides, aunque no por mucho repetirlo parece que la idea haya “calado”, que la mayoría de las ofertas (algunxs lo cifran en un 80%) no se publican y que, por tanto, explorar este itinerario parece más que interesante, sobre todo, porque suele estar menos “transitado” (sólo el 20% de las personas que buscan empleo, optan por esta vía).

Bien, pues decidas utilizar una u otra opción, o una combinación de ambas (¿por qué dejar de lado alguna?) lo que sí conviene  que hagas es aprovechar las oportunidades que te ofrece el entorno 2.0 para alcanzar tus objetivos profesionales.

Cómo realizar la búsqueda de empleo en el entorno digital

  • Te has inscrito en una oferta a través de un portal de empleo. Aprovecha el nombre de la empresa reclutadora, si es que aparece en la oferta (en algunas ocasiones no tendrás acceso al mismo) y trata de averiguar si tiene página web. En tal caso podrás optar por ver si la oferta también está “colgada” en la misma (apartado “ofertas de empleo” o similar), e inscribirte allí también. Si no está publicada, busca el apartado “trabaja con nosotros” o similar, o una dirección de correo electrónico (mejor si es del departamento de recursos humanos, y distinta a info@), y presenta tu autocandidatura. Tu CV pasará a formar parte de su base de datos y, quién sabe, quizás ocupes un  lugar preferente frente a otrxs candidatxs.
  • Doy por hecho que el formato de tu currículum es “pdf” y que, tanto el nombre del archivo (Nombre y apellidos, perfil profesional, oferta de empleo) como tu correo electrónico (nombre y apellidos), están bien configurados.
  • Otra opción pasa por llamar a la empresa, una vez que te has inscrito en la oferta, e interesarte por cómo va el proceso de selección. Incluso, puedes pasarte por la misma y dejarles el CV en persona, a la par que te interesas por el proceso de selección que tienen abierto en el portal de empleo (si es posible hablar con el/la responsable de personal, mejor que mejor).
  • Aprovecha tu red de contactos. Investiga para ver si conoces a alguien que te pueda “facilitar” el acceso a la empresa. No descuides esta opción, aquellas personas que te pueden servir de prescriptorxs, aparte de ejercer de “llave” de acceso, pueden dar fé de tus competencias. Explora tu red de contactos, remóntate si es preciso a tu época de estudios. Nunca sabes quién puede ser tu conexión con la empresa/cliente. Son tus socixs clave.
  • Evidentemente, si decides explorar esta opción, no abordes pidiendo -o, sí-, todo depende de la relación que tengas o hayas tenido. Suele funcionar mejor, respetar ciertas normas de cortesía como averiguar qué valor les puedes aportar tú a ellxs, compartir información de valor, acercarles a un contacto que pueda ser de su interés, pedir consejo…, antes de dar el paso de “pedir que te recomienden”.
  • Una vez que hayas realizado el trabajo anterior, puedes avanzar en el proceso de “seducción” de aquellas personas que trabajan en tu(s) empresa(s) objetivo, por ejemplo demostrando que estás al día de “lo que se cuece” en tu sector, compartiendo información, artículos …, propios o de terceros, recomendando para, poco a poco, ir tomando posiciones de cara a posibles oportunidades laborales que se pudieran presentar.
  • Aprovecha las redes sociales y, entre ellas, LinkedIn para forjar tu estrategia. Identifica a tus contactos “objetivo”, revisa qué contactos de primer nivel te pueden facilitar el acceso a los mismos. Si decides enviarles una solicitud, personalízala. Si lo ves viable, “sácales” de la red. Tus “armas de seducción” adquieren todo su sentido en el cara a cara.
  • Utiliza todas las opciones que estén a tu alcance, sobre todo, aquellas en las que te sientas más cómodx -y que alcancen a tu target, claro- para dar muestras de tu saber.
  • No olvides tu parte personal. No eres un robot. Detrás de cada perfil hay una persona. Los valores, las emociones, también cuentan. Y mucho.

Habrá momentos en los que te cuestiones si merece la pena, si no es más sencillo hacer lo que hace la mayoría, si dedicar tus energías a una estrategia más a medio/largo plazo te acercará a tu objetivo o, por el contrario, mermará tus energías… Continúa, no lo dejes, insiste, persiste, si lo necesitas, pide ayuda, pon nombre a tus competencias, encuentra la manera de aportar valor a alguien, aprovecha tu red de contactos, y utiliza todos los medios que estén a tu alcance para mostrar aquello que sólo tú eres capaz de hacer y lograr, tal y como tú lo haces y logras.