Después de analizar el panorama para buscar empleo en 2019, ha llegado el momento de revisar paso a paso cómo debes afrontar esa búsqueda de nuevas oportunidades.

    • Analizadas y descubiertas tus fortalezas, sabiendo lo que te gusta y, habiendo contrastado lo anterior con el mercado laboral, no te quedes con lo primero que se te ocurra, es decir, indaga en opciones laborales alineadas contigo, con tus valores, con causas que “te muevan”, con necesidades de índole social…, más a largo plazo, incardinadas con tu visión. Ahí, puede y sólo puede, que descubras otro nicho hacia el que encaminarte. Aprende a “leer” tendencias, pregunta, explora, infórmate… y, sobre todo, sé consciente de la necesidad de aprender de manera constante, y de potenciar aquellas competencias que “te hacen más humanx”, aquellas que son y serán más difíciles de automatizar, entre las que, la curiosidad, la motivación constante, la proactividad, la iniciativa, trabajo en equipo, capacidad de adaptarse a un entorno cambiante…, cobran especial relevancia.
    • Desarrolla tu marca personal y tu red de contactos: crear, desarrollar y fidelizar una red de contactos que te aporte, pero a la que, tú también, aportes valor. Los objetivos pueden ser distintos: generar contactos, conseguir empleo, visibilizar tu marca personal, lograr reconocimiento por tu valía, acercarte a reclutadorxs, compartir conocimiento, aprender, generar productos o servicios… ¿Por dónde empezar? Veamos: Realiza una lista de tus contactos: familiares, amigos, conocidos, antiguos compañeros de estudios, colaboradores, competidores, antiguos profesores, vecinos… No te olvides del canal 2.0; filtra tus contactos: identifica quién, dónde, cómo, para qué, no te olvides del cuándo; comienza a fijar citas; genera nuevos contactos: eventos, charlas, ponencias. Queda con ellos (no te olvides de llevar tu pich, tu propuesta de valor, preparada); explora el medio más adecuado: RRSS, asistir a eventos, tomar un café, teléfono, correo electrónico, carta…; observa unas normas mínimas: dar, aportar, pedir ayuda, consejo, opinión y AGRADECER. Olvida la cantidad, esto va de calidad. Una red de contactos lleva trabajo crearla y, también, mantenerla. Trata de indagar a quién te interesa llegar. No avasalles, opta por una estrategia más sútil, ve dejando huella de tu competencia… Poco a poco, lograrás tus objetivos.
    • Utiliza portales de empleo como Infoempleo pero, utilízalo de manera adecuada. Completa tu perfil, usa una imagen de calidad, no te olvides de usar palabras clave, crea alertas de empleo en función de tus criterios e intereses (recibirás ofertas de empleo “personalizadas”, directamente en tu bandeja de entrada), aprovecha los apartados “aficiones” y “otros datos de interés” para “humanizar tu currículum (da cuenta de tu yo más personal, muestra tus valores, las causas que te mueven, etc. Marcarás la diferencia), incluye una carta de presentación (pero, adáptala a cada oferta que te postules. Deja claras tus motivaciones -para qué- y aquello que te diferencia -por qué tú-). Aprovecha para “estar al día” y consulta sus publicaciones. No te pierdas los consejos para buscar empleo. Descárgate la APP (android, iOS). Aprovecha su portal de formación Avanza en tu carrera. Aprovecha que Infoempleo es socio de “The Network” -red internacional de portales de empleo-.
    • No busques “sin más”, trata de ser un/a estratega. Evitarás “quemar” recursos y, tus oportunidades, se verán incrementadas. No es lo mismo “disparar a todo lo que se mueve” que haber diseñado una estrategia en la que, entre otras, habremos investigado “a fondo” las empresas que nos pueden interesar, sus valores, sus necesidades, cómo y dónde reclutan, quién se encarga de la selección, dónde puedes contactar con ellxs…, con el fin de “ir sembrando”, de aproximarte de manera más sútil, despertando interés, dando muestras de tu valía profesional, de aquello que sabes, de aquello que haces y, muy importante, de cómo lo haces…a fin de posicionarte “en el radar” de lxs que han de tomar la decisión en los procesos de selección, o de aqullxs que en un momento dado puedan ver una oferta y se acuerden de ti, o de aquellxs que se mueven en tus mismos círculos de interés, y te pueden recomendar para tal o cual oportunidad de empleo o colaboración. Además, piensa por un momento que no es una decisión banal tratar de buscar una empresa en la que encajemos y que se ajuste lo más posible a nosotrxs. Cuánto tiempo vamos a pasar trabajando? Más de un tercio de nuestra vida. Cómo para no tener en cuenta este aspecto. Piensa en qué tipo de equipos, entornos, etc., encajan mejor tanto tu yo personal como tu yo profesional, y decántate por aquellas empresas que reúnan esas condiciones. Un puesto, una vacante de empleo, con requisitos y condiciones a priori calcadas, puede diferir muchísimo de una empresa a otra. Párate un momento a pensar si la fórmula de “disparar a todo” es la más adecuada. O, por el contrario y, siempre dentro de una estrategia bien delimitada, la elección de la empresa, no es una variable a la que merece la pena “dedicarle un rato”. Prueba a reunir en un documento la siguiente información de las empresas en las que podría encajar tu propuesta profesional: nombre, contacto, ubicación, quién recluta, qué canal utiliza, qué perfiles suelen necesitar, con qué formación y competencias conviene contar, ¿me puedo servir de las rrss, portales de empleo, ett’s…, para ir posicionándome?, ¿y para entablar relación con las personas encargadas de la selección?, ¿y con trabajadorxs de la empresa?, ¿conozco a alguien que ya haya trabajdo en la empresa que me pueda dar pistas sobre la misma? En cuanto a la entrevista, ¿estás al día de las nuevas opciones que se “manejan”?, ¿la llevas preparada? Recuerda que, casi con toda seguridad “caerán” un par de preguntas del estilo “háblame de ti”, “cuéntame una debilidad tuya”. El secreto para responder -y para muchos otros aspectos de tu plan- está en trabajar bien la fase de autoconocimiento.
    • Si continúas confiando en el currículum, o las empresas por las que “bebes los vientos” continúan utilizando esta herramienta, amén del papel tradicional -bien confeccionado y adaptado a cada oferta, por cierto-, apuesta por opciones del entorno 2.0. Te dejo con algunas (hay muchas más): me, Genially, Cv Online. No te olvides que en el CV, al igual que en muchas empresas, no se trata de añadir lo que falta sino, más bien, quitar lo que sobra. Claro, conciso, con aquello que vas a hacer por la empresa bien localizable. Recuerda que el CV no va de ti -bueno, un poco sí-, va de aquello que puedes hacer -y vas a demostrar- por la persona que te va a pagar a fin de mes.
    • Actualízate de manera constante: webinarios, moocs, cursos gratuitos (sepe…), lee blogs -no te olvides de “empaparte” de lo que comparten y aportan aquellxs que son referentes para ti, que ya han llegado a donde tú quieres llegar…-, acude a eventos (también harás networking). ¿Has oído hablar de los PLE? Anímate a desarrollar el tuyo. Aprovecha todas las posibilidades -también la educación formal, la de toda la vida- para estar actualizadx. La learnability es una competencia muy valorada.. Desarrolla tus competencias, evidentemente las hard son vitales pero, cada vez más, lo son las soft del tipo comunicación (también oratoria), trabajo en equipo, autoconfianza, flexibilidad (también adaptabilidad), curiosidad, creatividad… A medida que los cambios tecnológicos estén cada vez más presentes en nuestros entornos laborales -y en nuestro día a día, en general-, las competencias que más valor van a adquirir serán aquellas más difíciles de imitar por parte de las “máquinas”, es decir, aquellas más “humanas”. Nuestra empleabilidad se basa en lo que sabemos, en lo que hacemos… pero, cada vez más, en lo que somos capaces de aprender, la mayoría de las veces de manera autodidacta e informal. Habrá puestos que desaparezcan, otros verán renovadas tareas y funciones, surgirán nuevos…, pero, todos, sí TODOS, se verán impactados por la tecnología. Habremos de habituarnos a trabajar “codo con codo” con máquinas, IA, en entornos llamados híbridos, habrá que aprender a “llevarse bien” con la tecnología, destinando la mayor parte de nuestra jornada laboral a labores poco “replicables”, sólo así, incrementaremos nuestras opciones de aportar valor. Si tienes dudas sobre la posibilidad de automatización de tu empleo, resuélvelas aquí.

Para finalizar, cuidado con el  “esto de la transformación digital no va conmigo, no va con mi sector”, “mi ocupación, sector, lleva años así y no creo que vaya a cambiar en mucho tiempo”; y piensa, por un momento, en que hemos empezado a alquilar coches (o viajes) en lugar de comprarlos, compramos de todo por internet, también perecederos, leemos en formato ebook, y para viajar, buscar alojamiento o reservar una cena, ¿qué utilizamos? La compra va dando paso al servicio.
La IA está cada vez más presente -e integrada- en nuestras vidas (asistentes virtuales, reconocimiento facial, industria 4.0, coches conectados…).
Lejos de “asustarte”, fíjate en tu entorno, coge la riendas de tu proceso de desarrollo profesional, pasa a una actitud proactiva y, trata de “escudriñar” todas las novedades que rodean a tu sector de interés, abandona el barco de “la transformación digital no va a afectar a lo que yo hago” y, por favor, no te parapetes detrás del “esto es así”, del “no puedo hacer nada para cambiar mi situación” . Vendrán “mal dadas”, que no digo que no, pero, también, oportunidades, de manera que, sólo con los sentidos -todos, los 6- bien despiertos, con nuestro proyecto profesional bien trazado -abierto al cambio, claro- y con nuestro plan y estrategia de búsqueda de empleo, bien “armados”, serás (seremos) capaz de “bailar” con el cambio y, de entender, que poco a poco -o no tan despacio- tendremos que llevarnos bien con la tecnología y aprender a trabajar “codo con codo” con ella.