En los países de la OCDE hay más mujeres con estudios universitarios que hombres, pero están peor pagadas. No es nada nuevo, todos los años se repiten las mismas conclusiones y poco cambia. A las mujeres se les dice una y otra vez que estudien y ellas lo hacen. Con mejores expedientes académicos, en mayor número que los hombres, pero parece que cuando llega el momento de ser competitivos, de afianzar carreras profesionales, aparecen las barreras, la bajada de expectativas y de salarios y la brecha salarial se mantiene.

Esta brecha salarial es consecuencia de la “discriminación que sufren las mujeres también en el ámbito laboral, los estereotipos de género y las convenciones sociales” según apunta el estudio Education at a Glance 2019, el informe sobre educación que elabora cada año la OCDE. Y no tiene nada que ver con el nivel de preparación, ni de su formación inicial, como demuestra el informe.

Brecha salarial en todos los niveles formativos

El documento incluye una novedad en la edición de este año. Se detiene en los estudios de doctorado porque valora la importancia que tienen estos perfiles en la innovación de cara a las sociedades del futuro. Quienes se doctoran aportan un importante conocimiento para el progreso. Las personas que obtienen un doctorado son solamente el 0,7% de la población en España. La media de la OCDE se coloca en un 1,1%, la misma cifra que la de los 23 países de la UE que pertenecen a este organismo (UE23).

Con interesantes resultados para la desigualdad entre hombres y mujeres. Pese a que las mujeres consiguen en mayor número un grado universitario, sin embargo, se doctoran un 20% menos de media en el conjunto de la OCDE. Aunque España vuelve a ser más equitativa en este sentido ya que el número de hombres y mujeres que obtienen la máxima titulación en educación terciaria en nuestro país es similar. Curiosamente, países con una gran tradición igualitaria como Noruega, Alemania o los Países Bajos son los que marcan más diferencia entre sexos en este apartado.

Las mujeres son más estudiosas, pero cobran menos

Y bajando a los datos concretos. En España un 50% de las mujeres entre 25 y 34 años tiene titulación universitaria frente al 38% de los hombres. Sin embargo, esto no significa que sus salarios estén equiparados. La brecha salarial se mantiene. Tener el mismo nivel de estudios no garantiza igualdad de ingresos. Los compañeros masculinos de la misma edad y con el mismo nivel educativo cobran un 16% más que las mujeres.

Este mayor acceso a niveles de estudios superiores puede tener que ver con que el mantra estudiar te salvará del desempleo ha calado. De hecho, las mujeres incrementan sensiblemente su tasa de empleo cuando adquieren mayores estudios. La tasa de empleo de mujeres que solo tienen estudios primarios es del 52% (hombres un 72%), aumenta hasta el 65% (hombres un 73%) cuando consiguen finalizar la secundaria y llega al 76% (un 81% sus compañeros varones) con estudios universitarios finalizados.

Y esto ocurre del mismo modo en el resto de los 36 países que pertenecen a La OCDE. Y hay que felicitarse porque, en el caso de España la brecha salarial entre hombres y mujeres es menor que la media de la OCDE, que se abre hasta el 25%.

Brecha salarial: las mujeres estudian más pero cobran menos

La enseñanza obligatoria y secundaria está en manos de mujeres

El profesorado está formado fundamentalmente por mujeres. Son un 92,7% (97% en la media de la OCDE) de quienes enseñan en Educación Infantil. Las mujeres docentes en Educación Primaria suponen un 77% (83% en la OCDE). En la primera etapa de Educación Secundaria un 60% de las profesoras son mujeres (69% en al OCDE), 55% en la segunda etapa de la ESO (60% en la OCDE) y 43% en la educación universitaria (44% en la OCDE).

Los factores que se apuntan en el informe como responsables de la feminización de la docencia (al menos en las primeras etapas) señalan, por un lado, que las mujeres eligen estudios respondiendo a estereotipos de género, aquellos relacionados con los cuidados. Por otro, los salarios del profesorado respecto a otras profesiones son inferiores en el caso de los hombres. Sin embargo, las profesoras obtienen ingresos similares a los que podrían obtener en otras profesiones. Esto hace más atractiva la dedicación a la enseñanza en ellas.

Otro de los motivos puede encontrarse en que el nivel de competencias para dedicarse a la enseñanza se incrementa conforme asciende el nivel formativo del alumnado. Esas competencias se adquieren durante un periodo de la vida en el que gran parte de las mujeres se ocupan en mayor medida de la crianza y el cuidado de dependientes. Esta puede ser otro de las razones por la que la presencia de mujeres en la enseñanza disminuye conforme avanza el nivel de estudios.