Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el 12,3% de los ocupados desea aumentar su jornada laboral. Este porcentaje ha disminuido con respecto a hace cuatro años. ¿Puede suponer este cambio un signo de recuperación?

Los datos de la EPA publicados por el INE han sido recogidos en el reciente informe Randstad Employer Brand Research 2017. Este estudio revela también que la cifra de trabajadores que quieren reducir su jornada es hasta un 11,6% más alta que el año pasado.

La reducción de jornada o su aumento ¿es síntoma de recuperación?

Parece que el panorama laboral está cambiando. Por un lado, está el aumento de los que quieren una reducción de la jornada laboral. En 2007 se alcanzaba el millón y medio de empleados que deseaban trabajar menos horas. Poco a poco este deseo fue descendiendo hasta que llegó a no superar el medio millón de trabajadores en 2014, cuando se registra la cifra más baja. Actualmente son 658.200 los ocupados a los que no les importa ver reducido su sueldo con tal de trabajar algo menos.

Por otro lado, está el descenso de los que quieren trabajar más horas. Actualmente estamos en porcentajes cercanos a los de 2009. Después de esta fecha, aumentó considerablemente el número de ocupados que querían trabajar más horas. Hasta un 17% llegó a representar en 2013. Actualmente se encuentra en un 12,3%. El descenso, evidentemente, no tendría que ver con un descenso de la tasa de workaholics o adictos al trabajo, sino probablemente con que hay más trabajadores contentos con el número de horas que se les contrata.

reduccion de jornada por cuidado de hijos

El aumento o la reducción de jornada en las mujeres

Los datos que se han expuesto representan una instantánea de la situación actual del mercado de trabajo. Sin embargo, también retratan la posición de la mujer en este mercado. Según señala Bolsamanía a partir de los datos de la EPA, tras el primer trimestre del año, la cifra de hombres contratados a tiempo parcial era de 794.100 frente a las 2.080.100 mujeres que tenían este tipo de contrato. De estos más de dos millones de mujeres, la mayoría (un 56%) alegaba que se hallaba en este puesto por “no haber podido encontrar trabajo de jornada completa”.

Es decir, el motivo de que las mujeres trabajen menos horas no se debe solo a una reducción de jornada por maternidad por el cuidado de hijos o bien una reducción convenida para atender a personas dependientes. La cuestión en la mayoría de casos es que no se les ha ofertado otra opción.

El techo de cristal que impide a las mujeres desarrollarse profesionalmente continúa evidenciándose. La brecha salarial todavía es demasiado profunda. Por un lado, ante el cuidado de niños y mayores dependientes son ellas mayoritariamente las que piden una reducción de la jornada. Pero, sin que expresen ese deseo, son los empleadores los que suponen que las mujeres deben trabajar menos horas y les ofertan con preferencia los puestos con jornadas más exiguas.

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