La programación es una habilidad que no estorba. ¿En qué ha perjudicado aprender mecanografía a los niños de los ochenta? En nada, ahora son adultos con la habilidad de escribir sin mirar al teclado, muy útil en estos tiempos. Las Ciencias de la Computación van mucho más allá en el mundo de las TIC. Ya hay multitud de objetos programables y cuando los niños empiecen a pasar al mundo laboral, el número se habrá multiplicado exponencialmente.

Conscientes de este hecho y de la necesidad de alfabetizar a las nuevas generaciones, los currículos educativos ya han empezado a incluir la asignatura de Programación en las aulas, algo que tiene sus grandes ventajas, pero que no está exento de inconvenientes. Son muchas las asignaturas importantes para que un pequeño estudiante adquiera una formación íntegra que redunde en beneficio de la sociedad y no hay tiempo material para dar cabida a todas.

El estudio Educación en ciencias de la computación en España revela conclusiones muy interesantes. Su propósito ha sido analizar la situación actual de la enseñanza de esta disciplina en España para alumnos entre 6 y 16 años. Las conclusiones y las recomendaciones que se exponen en sus páginas son muy reveladoras.

Ciencias de la Computación en el cole

La primera dificultad con la que se encuentra esta disciplina es con que los que los padres y tutores de los niños no saben en qué consisten las Ciencias de la Computación. Solo un 0,6% de los encuestados sabe definirlas y hasta el 60% se piensa que se trata de aprender a manejarse con el ordenador.

Otro de los hechos destacados es que todavía no ha sido implantada de forma generalizada. Solo el 5% de los estudiantes de primaria y el 16% de los de secundaria conocen dispositivos TIC para programar. Lo bueno es que la percepción general sobre la asignatura es favorable, tanto por parte de los padres como de los niños; aunque también piensan que es una asignatura complicada que solo se le dará bien a los estudiantes brillantes.

Entre las preocupaciones de los tutores y progenitores ante esta disciplina, se encuentran la de que se percibe como una materia poco apropiada para la edad, que incrementa las horas que un niño pasa delante de una pantalla y también alarman los problemas de ciberseguridad y el control sobre el acceso a contenidos.

En cuanto a la implantación real de la asignatura, hay dos hechos destacados, uno positivo y otro negativo. Por un lado, se ha comprobado que, en general, los centros disponen de la infraestructura necesaria para poder impartir Programación. Por otro, sin embargo, se ha visto que hay un factor que hace que el proceso de implantación sea más complejo de lo que se esperaba: la preparación de los docentes. Para que se pueda llevar a cabo con éxito, es esencial capacitar a los profesores.

¿Y si no hay asignatura?

De momento, hasta que esta materia se imparta de manera generalizada, hay otras alternativas. Por ejemplo, campus tecnológicos dirigidos a jóvenes de hasta 17 años con los que se les pretende iniciar en disciplinas que les pueden ser muy útiles en un futuro próximo: la robótica, la programación y la ingeniería. Es el caso del Make IT de la Politécnica de Madrid, el Play Code de la Universidad de León o el ICAI de la Pontificia de Comillas.

Otras propuestas, como la internacional CoderDojo, de la mano de la empresa Salesforce, reclutan a estudiantes más pequeños (a partir de los 6 años) para teclear código con sentido, sabiendo lo que hacen, y a partir de una metodología gammificada, es decir, se aprende jugando.