Las novedades en materia laboral fijadas en el Real Decreto ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, donde se introduce la obligatoriedad a las empresas de llevar un registro exhaustivo de la jornada laboral han generado un inmediato debate sobre la forma en la que debe contabilizarse el tiempo de trabajo.

Dos razones principales para el registro diario de la jornada

Esta medida tiene un objetivo doble. Por un lado, se pretende garantizar los derechos de las personas trabajadoras evitando que haya horas no retribuidas que excedan la jornada laboral que se tienen firmadas por contrato.

Por otro, se trata de asegurar que todo el tiempo de trabajo que se produce está cotizando correctamente, con el fin de evitar la merma del sistema de Seguridad Social.

El registro de jornada ya era obligatorio con anterioridad, pero el conteo de horas por cómputo anual  suponía una gran dificultad para su control, según se denunciaba desde Inspección de Trabajo. El cómputo diario, tal y como exige ahora el real decreto, facilitará la revisión a la inspección y servirá para luchar contra el fraude a las arcas públicas y a los derechos de las personas trabajadoras que supone no retribuir todo el tiempo de trabajo.

pausas en registro horario

Pausa para el bocadillo

Pero la inminente puesta en práctica  de esta novedad sobre la anotación de la jornada ha generado dudas sobre cómo debería aplicarse. Hasta el punto que Inspección de Trabajo ha publicado un documento con criterios técnicos para solventar estas cuestiones, como por ejemplo, la obligatoriedad o no de anotar los descansos durante la jornada. Como es el caso de la pausa para el bocadillo o las que se emplean para ir a fumar.

La conocida como “pausa para el bocadillo” es el descanso de mínimo quince minutos, al que tiene derecho toda persona que trabaja seis horas seguidas o más. Está considerado como tiempo efectivo de trabajo si así lo contempla el convenio colectivo. Por este motivo, cuando no puede disfrutarse debe ser recompensado.

El registro de jornada, según este criterio técnico, “podrá organizarse de manera que incluya las interrupciones o pausas que se consideren, siempre y cuando el registro incluya necesariamente el horario de inicio y finalización de la jornada”.

No se exige la anotación de aquellos tiempos que no sean tiempos efectivos de trabajo. Es decir, la obligatoriedad afecta exclusivamente al tiempo real de trabajo.

¿Es necesario registrar también los tiempos no efectivos de trabajo?

Sin embargo, parece que los inspectores recomiendan que sí se proceda al registro de los descansos llamados “de cortesía” para fumar, ir al aseo, etc. que no suponen tiempo efectivo de trabajo para dar cuenta real de las horas que se dedican a la actividad.

Estos registros deberán hacerse diariamente y, en caso de recibir la visita de la Inspección, no serviría con mostrar un horario o cuadrante ya que esa información tiene relación con la previsión y no con el tiempo real que ha empleado un trabajador en su puesto. Los registros deberán estar disponibles para su control en la empresa por un periodo de cuatro años.