Desde el pasado 8 de marzo los trabajadores y trabajadoras pueden solicitar a las empresas en las que prestan servicio un horario laboral que les permita la conciliación con la vida personal y familiar. Para todos los empleados por cuenta ajena, tanto si tienen hijos como si no.

Se trata de la modificación del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores (E.T) que hace referencia a la jornada laboral. De acuerdo el Real Decreto Ley 6/2019 del 1 de marzo se añade un apartado, el número 8, en el que se establece que “las personas trabajadoras tienen derecho a solicitar las adaptaciones de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación, incluida la prestación de su trabajo a distancia, para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral”.

Medidas de urgencia para paliar la brecha salarial

La adaptación de la jornada pretende contrarrestar la pérdida de ingresos que lleva de la mano la conciliación. Hasta la fecha, aquellas personas (un 95% mujeres) que necesitaban reducir la jornada para poder dedicarla al cuidado de menores y/o dependientes, lo que se conoce como guarda legal, tienen que recurrir a disminuir el número de horas con la consiguiente pérdida de ingresos.

Ahora la ley permite que esa jornada pueda ser modificada, tanto en el horario como en la forma, abriendo las opciones hacia el teletrabajo . La modificación debe ser “razonables” teniendo en cuenta tanto las necesidades del trabajador  como de las productivas de la empresa.

Adaptación voluntaria de jornada

Conciliar a costa de ganar menos

Con esta medida el gobierno pretende avanzar en la eliminación de la desigualdad y la brecha de género  ya que la sola existencia de una Ley de Igualdad (aprobada en el no ha sido) suficiente para acabar con la discriminación que sufren las mujeres, en este caso, en el ámbito laboral. Son las que firman la inmensa mayoría de los contratos a tiempo parcial lo que conlleva salarios más bajos y, por descontado, pensiones más exiguas.

Si nos vamos a lo concreto, la modificación de este apartado del E.T. permite que un trabajador pueda solicitar la modificación de su jornada alegando razones claramente fundamentadas. Una vez presentada la petición se inicia un periodo de treinta días en los que la empresa estudia la propuesta y se negocia la modificación. Finalizado este plazo, la empresa emitirá una repuesta. En caso de que la petición de modificación de jornada fuera denegada la empresa tendría que argumentar con datos objetivos su negativa. Si no se llegara a un acuerdo, el trabajador podría recurrir al juzgado de lo social.

El proceso sería reversible. Es decir, si las circunstancias del trabajador cambiaran podría solicitar de nuevo el horario anterior.

El papel de la negociación colectiva en el desarrollo de la medida

Este sería el caso de no existir convenio. La idea es que las particularidades de este proceso se regulen mediante la negociación colectiva y queden plasmadas en los convenios.

La respuesta de las diferentes organizaciones empresariales no se ha hecho esperar. Opinan que la ley es demasiado inconcreta y abierta y que ello acarreará una gran cantidad de trabajo adicional para su gestión. Recomiendan a sus socios que, si existieran turnos fundamentales para el correcto funcionamiento de la empresa, éstos sean protegidos durante la negociación colectiva para que no sea puedan modificar ya que lo acordado en el convenio sería lo de aplicación.