Hay veces que se está tan centrado en el trabajo que se entra en una peligrosa espiral de estrés. Como no hay tiempo para acabar con todas las tareas, uno ni se mueve del puesto. Sin embargo, es preciso cumplir y hacer que se cumplan al menos los descansos reglados. El estrés merma la salud. Ahora bien, si por circunstancias laborales no lo tienes fácil para levantarte de la silla, puedes combinar estas cuatro prácticas para reducir la tensión.

El estrés laboral puede provocar síntomas que afectan notablemente a la salud: desde ansiedad, irritabilidad, inseguridad, dificultades para concentrarse, bajo estado de ánimo y depresión hasta otros síntomas relacionados con el estado físico, como sudoración excesiva, náuseas, dolor de cabeza, temblores, taquicardia, tensión muscular y contracturas, además de problemas intestinales y/o estomacales. Si se logra reducir, la calidad de vida aumentará experimentará un gran aumento.

Cambia el foco de visión

Trabajar fijando la mirada siempre en el mismo punto acaba por saturar la vista. Este malestar no hace más que incrementar la tensión. Muchas veces cuando se llega a casa solo se tienen ganas de cerrar los ojos. Intuitivamente, nos llevamos a veces las palmas de las manos a las cuencas. Pues bien, este es un buen ejercicio para descansar la vista si se hace durante unos tres minutos. El objetivo es conseguir visualizar un fondo negro y no manchitas grises o de colores cuando tienes las palmas sobre los ojos.

Otro práctico ejercicio es rotar la retina en sentido de las agujas de reloj durante cinco veces y repetirlo en sentido contrario. Parecido al anterior, marca un punto que destaque en la mitad de un lápiz y fija tu vista en él. Ve rotándolo en círculos hacia un sentido primero y luego hacia el contrario. Durante la jornada, intenta parpadear con frecuencia. Esta práctica relaja los músculos oculares y aumenta la lubricación del ojo.

Estrés laboral

Unos minutos de pensamiento en blanco

Este ejercicio no es fácil, requiere un tiempo de práctica. Puedes realizarlo en casa hasta que te veas capaz de llevarlo a cabo en tu puesto en un momento crítico. Proviene de una técnica de yoga que viene acompañada de un modo determinado de respirar que conviene que te supervise un experto en esta disciplina. Sin embargo, paralizar el tren de pensamientos por unos minutos no requiere esta supervisión y sí puede ayudarte a rebajar el estrés en tu puesto.

Piensa en algo blanco, no debe tener una forma definida. Visualiza tu mente como un contenedor que se va llenando de un líquido espeso de este color. El resto de pensamientos se van desbordando y salen del contenedor, de tu mente. Ninguna idea puede traspasar este líquido blanco denso. Si consigues mantener la imagen durante tres minutos al día, notarás cómo se va reduciendo la saturación mental y, por tanto, una buena parte del estrés.

Poner la mente en blanco

Colocar el espacio de trabajo

El orden o la falta de este suele ser un reflejo de cómo se encuentra nuestro estado anímico. Siempre que no se convierta en una obsesión o una manía, un espacio ordenado significa un lugar controlado y predecible, un punto que refuerza la estabilidad emocional. Además, es práctico. Conviene reubicar los elementos del puesto de trabajo para que se encuentren fácilmente. La accesibilidad hace que no tengas que preocuparte por dónde pusiste la última vez determinado objeto. Accedes a él de manera automática. También es importante que esté limpio. Lo ideal es establecer un momento a la semana para llevar el mantenimiento del espacio de trabajo.

Si utilizas ordenador, también es importante organizar el escritorio digital. Así como seguir una lógica sencilla a la hora de guardar documentos y carpetas. Esto te permite, de nuevo, no tener que pararte a recordar dónde colocaste determinado elemento que quieres recuperar. Si lo llevas al día, el desorden no añadirá puntos a tus niveles de estrés.

Ordenar el puesto

Ejercitar y distender el cuerpo

Hay múltiples ejercicios que se pueden realizar en un espacio reducido, incluso sentado. Quizá des un poco la nota, pero eso solo serán los primeros días. Los beneficios de estirar y ejercitar el cuerpo cuando está agarrotado compensan cualquier comentario. En cualquier caso, también los hay muy discretos. Por otro lado, puede convertirse en una práctica conjunta muy saludable.

También es importante saber relajar el cuerpo cuando se está al límite. Para conseguirlo, hay un ejercicio muy efectivo. Consiste en hacer un recorrido mental por todo el cuerpo e ir relajando cada parte a medida que se pasa por ella.

Ejercicio en el puesto

Las prácticas que proponemos en esta entrada no sirven para hacerlas de continuo. Hay que encontrar el momento adecuado pensando en que se interrumpa lo menos posible la jornada. Si se llevan a cabo de una manera constante y organizada, rápido se notarán los efectos positivos. Se le puede dedicar uno de los descansos del día. La constancia que se requiere para llevar el programa a cabo también ejercitará la voluntad y la autoestima, factores clave para desestresarse.