Te ha tocado quedarte, mientras el resto disfruta de vacaciones. Quizá acabas de estrenar contrato o puede que la empresa requiera a alguien estos días para no cerrar. Lo que está claro es que tu compañía no vive de las Navidades y puede permitirse que la plantilla esté fuera en estas fechas. ¿Puedes ser productivo sin demasiado trabajo y más solo que la una? Te damos ideas.

Antes de que se vaya tu jefe, que te dé su aprobación

Anticípate a las tareas que tendrás que desempeñar en estos días. Todos aquellos cometidos que requieran la aprobación de un superior anótalos y comunícaselo a quien corresponda. Aprovecha también para solicitar de tus compañeros todo lo que luego vayas a necesitar. Por ejemplo, acceso a determinadas carpetas o material que vayas a tener que emplear, o el contacto de gente a la que tendrás que enviarles información o productos.

 

Paciencia, te van a marear clientes y proveedores

Si te quedas tú al frente, vas a tener que hacer de portavoz. Es muy posible que te toque responsabilizarte de las llamadas y el correo que entra en tu departamento o incluso en la empresa, si es mediana o pequeña. Si no estás muy ducho en este cometido, trata de sumergirte en el papel, porque estos días serás tú la cara visible. Una contestación amable siempre reporta buena imagen. Si es posible, facilita el día de vuelta y el contacto al que se tienen que dirigir cuando se incorpore el resto de la plantilla.

 

Puede que tengas que atender en otro idioma

Si tu empresa tiene proyección internacional, puede que reciba comunicaciones en otros idiomas. Ten preparadas algunas frases para salir del paso. Es buena idea saber decir que ahora no se encuentra en su puesto de trabajo la persona que puede resolver la incidencia e indicar que pasarás el reporte. Si lo ves muy complicado, recurre tus conocimientos de inglés. Este idioma es el que predomina en el mundo comercial y de los negocios.

 

Aprovecha para hacer todas las tareas que se quedaron alguna vez a medias

Durante el año, hay tareas que resultan poco productivas a corto plazo pero necesarias. Se caracterizan porque son las típicas que nunca se terminan de finiquitar. No tienen plazos y siempre se pueden dejar para otro día. Todo lo que adelantes en este tiempo te facilitará el trabajo cuando estés a tope. Quizá puedes llegar a acuerdos con tus compañeros: si les adelantas tareas “de fondo”, que se comprometan a echarte un cable cuando estiméis oportuno. Esto puede aumentar las horas efectivas para todos.

 

Estate pendiente de la gente que trabajará desde casa

Si alguien se lleva trabajo a casa, seguramente te lo comunicará por si tienes que darle algún aviso importante. Haz un listado antes de que tu empresa quede desierta para poder derivar todo lo que llegue a su lugar correspondiente. Esta lista te va a ayudar a tener centralizada la información y actuar de una manera eficiente. Es muy posible que esta no sea una tarea asociada a tu puesto; sin embargo, en esos días te conviertes en una pieza clave para la empresa y tu buena actuación reforzará su confianza en ti.

 

Haz un repaso de mantenimiento

Esto no se refiere solo a que aproveches para ordenar tu espacio, que también. Puedes ir más allá y observar esas pequeñas cosas que siempre molestan. Un cable descolocado con el que te tropiezas continuamente, una silla destartalada, periféricos que llevan siglos sin usarse y que nunca volverán a funcionar, un fluorescente que todo el rato parpadea…

Si tienes maña, puedes tratar de resolver alguna cosas. Otras se pueden encargar a profesionales. Estas últimas puedes anotarlas y pasar reporte a quien lleve estos temas cuando vuelva de vacaciones.