El Día Internacional de los Trabajadores se celebra para reivindicar los derechos laborales. Se trata de no olvidar que hay que seguir reclamando unas condiciones laborales justas para los trabajadores, un preciado “recurso” sin el cual no se mantendría en pie ningún negocio. Veamos cómo el concepto de absentismo laboral está muy relacionado con esta reivindicación.

Lo que recuerda el Día del Trabajo es el haber conseguido una jornada regulada. El 1 de mayo de 1886, multitud de obreros estadounidenses se declararon en huelga para que se hiciera cumplir una ley aprobada por el Gobierno que respaldaba la jornada laboral de ocho horas.

En Chicago, donde las condiciones eran especialmente duras, las revueltas fueron más virulentas y duraron más días. Se lanzó un artefacto explosivo que mató a un policía. Esto desencadenó un ataque contra los manifestantes en el que hubo un número indeterminado de muertos y heridos. Más tarde se celebró un juicio que tuvo como resultado la condena a la horca de cinco trabajadores. Se trata de los mártires de Chicago, símbolo de la lucha por los derechos laborales.

¿Faltar al trabajo es una pérdida económica?

La economía acostumbra a etiquetar todo bajo un número para clasificarlo: es una pérdida, una ganancia, una inversión… El absentismo laboral no es exactamente un concepto económico, pero sí tiene su traducción a cifras. Así lo representan numerosos estudios. Por ejemplo, según un informe de Randstad sobre el primer trimestre de 2018, cada día faltan a su puesto 247.000 personas sin estar de baja médica. Esto supone el 1,3% de los empleados en España. Sumémosle las personas que sí están de baja médica. La cifra entonces asciende a 577.000 trabajadores que faltan cada día. Calculemos el coste anual: ¡50.200 millones de euros pierden las empresas españolas al año porque sus trabajadores faltan!

Si no se está trabajando con máquinas, ¿por qué se cuenta como pérdida la falta de asistencia justificada y respaldada, no por contrato, sino por el propio Estatuto de los Trabajadores? En todo este cálculo, aparentemente objetivo, se esconde una premisa: los trabajadores son solo un recurso más de la empresa. Han sido reducidos a un objeto, por eso es pertinente hablar de falta de asistencia al trabajo en un día como este.

Muchos de los estudios sobre absentismo laboral se centran en el aspecto económico, en determinar las pérdidas que representa. Sin embargo, cuando se habla de este tema, no se suele calcular el coste en salud física y mental (que también podría ser traducido a cifras económicas) que supone para un trabajador acudir todos los días a su puesto.

absentismo laboral

La necesidad de estudiar el absentismo laboral desde otra óptica

La palabra contrato a veces pierde el sentido. Lo que hay entre un trabajador y su empleador es un acuerdo, no una compra. Es decir, la empresa no compra el trabajo que puede hacer una persona. Lo que la empresa ofrece es un salario para que la persona empleada acuda a su centro de trabajo a producir. Pero no bajo cualquier condición, sino bajo unas condiciones reguladas.

En los datos del informe Radstad se habla de una cifra de empleados que faltan sin baja médica. Veamos algunas matizaciones:

  • No todos los trabajadores que padecen una dolencia consiguen que se les reconozca una baja médica.
  • El estrés es una de las principales causas de absentismo laboral y solo se reconoce con una baja médica si se sufre una crisis de depresión o a un cuadro de ansiedad que tenga que ser tratado clínicamente.
  • La inseguridad laboral es otra de las causas de absentismo no justificado y es directamente atribuible a las condiciones que ofrece la empresa.
  • La falta de motivación es el principal origen del presentismo laboral, que está considerado como otro tipo de absentismo laboral. En ella podría desempeñar un papel principal la dinámica de la empresa.

El absentismo laboral está íntimamente ligado a las condiciones laborales y al hecho de que los que trabajamos somos seres humanos. Es decir, tenemos un desgaste físico y emocional.

Si las condiciones laborales mejoran, el absentismo laboral disminuye. Esta es la razón por la que hay empresas que están revisado su dinámica interna para atajar el problema y han empezando a preocuparse verdaderamente por la salud de sus trabajadores. Esta actitud se opone a la de sancionar a los trabajadores y cargar sobre sus espaldas la responsabilidad de esta situación.