Si estás en plena candidatura, tratando de encontrar la oferta que mejor se adecua a tus expectativas, debes prepararte a fondo para dar el 100% en las entrevistas de trabajo que te vayan surgiendo. Una respuesta mal enfocada puede acabar con tus posibilidades y dejar en segundo plano tu solicitud para el puesto. Por eso nos centramos hoy en las preguntas trampa, aquellas que debes llevar especialmente preparadas.

Actitud en la entrevista: ni mentir ni decir toda la verdad

Ya lo hemos señalado alguna que otra vez en otros post sobre entrevistas de trabajo. Los reclutadores no son ni tus amigos ni tus familiares. Te preguntan sobre tu persona porque les interesas única y exclusivamente como candidato. Sabemos que lo sabes; sin embargo, muchas personas que optan a un puesto, cuando tienen delante a quien le entrevista, se desarman y terminan confesando toda la verdad, hartos de escuchar que han de ser sinceros.

A los reclutadores no les interesa que tú seas un manojo de nervios y que toda la vida te lo han dicho en casa. Les interesa saber que cuando estás desempeñando una tarea delicada, tienes la suficiente templanza como para llevarla a buen término. Es decir, todo lo mínimamente negativo, no lo saques a relucir de una manera gratuita. Si surge algún aspecto adverso, debe estar justificado y tienes que llevar preparada la respuesta de antemano, que no te pille por sorpresa (hablamos de causas de un despido, parones en la trayectoria, falta de titulación…).

Preguntas capciosas en una entrevista de trabajo

5 clásicas preguntas que tienen truco en una entrevista de trabajo

Vayamos al meollo de la cuestión. Estas son algunas de las preguntas que suelen incluirse en las entrevistas de trabajo y que sirven como ejemplo perfecto de lo que comentábamos en el punto anterior. Para contestarlas, no digas lo primero que te nace del corazón. Llévalas muy estudiadas y no te salgas demasiado del guión de respuestas que te has hecho en la mente.

• ¿Cuál es tu mayor defecto?

Esta pregunta tiene otras variantes, como “¿cuáles son tus debilidades y cuáles tus fortalezas?”, “háblanos de ti” o cuestiones similares. Lo que se pretende es evaluar tu sinceridad y si hay algún defecto notorio en tu personalidad. Una manera de contestar es hablar de alguna habilidad en la que no estés muy ducho, que sea completamente secundaria para el puesto, pero que en esa empresa circunstancialmente puedes trabajar. Puedes comentar que no posees tal habilidad, pero que has notado que en la empresa vas a tener la oportunidad de trabajarla y que esto te motiva.

• ¿Qué te gusta de esta empresa?

Es imprescindible que estudies a fondo la compañía para la que vas a entrevistarte. Cuando llegue esta pregunta, habla con sinceridad (incluso con pasión) de lo que de verdad más te ha llamado la atención. Aquí lo que están determinando es tu interés por el puesto, que puedes demostrar gracias a la investigación que has llevado a cabo.

• ¿Por qué cambias de trabajo?

Tiene otras variantes o preguntas asociadas, como “¿por qué llevas tanto tiempo sin trabajar?”, “¿por qué dejaste tu puesto?” o “¿por qué te despidieron?”. Lo que quieren aquí es medir tu sinceridad. Así pues, sé muy claro, pero sin disculparte. Una exposición sencilla, resumida y ecuánime suele ser lo más eficaz. Ojo porque también están evaluando tu discreción. No cometas el error de hablar mal de tus jefes o de tus compañeros, por muy gorda que te la hicieran. No vas a tener tiempo de explicarlo suficientemente y tu actitud se puede prejuzgar como persona conflictiva y en la que no se puede confiar.

• ¿Cómo te ves dentro de 5 años?

Esta es una de las contestaciones con la que más cuidado tienes que tener. Si llegado el caso tienes que mentir, miente. Sobre todo hay una cosa que no quieren oír, que tus aspiraciones están fuera de esa empresa. Por otro lado, si tienes intención de ir ascendiendo posiciones dentro de la compañía, contesta con mucha cautela. A menos que sea una empresa que se proponga un crecimiento sustancial de su estructura o que se haya especificado que se desea un candidato con este tipo de aspiraciones, no conviene exponerlo de una manera abierta. Pueden interpretar que vas a generar conflictos internos. Una contestación intermedia sería que deseas ir asumiendo los retos que se te vayan planteando.

• ¿Cuál crees que deberías ser tu sueldo?

Te hemos recomendado en muchas ocasiones que no hables de sueldo en la entrevista. Todavía no perteneces a la compañía y no estás en situación de negociar. Solo tendrás esta oportunidad en caso de que te llamen, así que es preferible que no la desperdicies adelantándote. Ante una pregunta como esta puedes hacer referencia a tu condición como junior o como senior, dependiendo de lo que seas, y que piensas que tu sueldo debería ir en relación con esta condición, dentro del rango habitual en el sector. Por otro lado, no está de más que muestres tu interés en trabajar para ellos, sin que el salario sea el punto más decisivo.