Después de mover a fondo tu candidatura, has conseguido que te llamen para una entrevista. El siguiente paso será lograr el puesto de trabajo, pero antes tienes que pasar el filtro. Suponemos que el CV lo llevas al día, solo te queda dar el 100% en el encuentro; el resto no está en tu mano. Pero hay algo que sí puedes hacer: poner atención para no cometer los siguientes errores ante los reclutadores y asegurar mejor el éxito.

1. Llegar tarde

Parece tan obvio que se podría pensar que no hay necesidad de volverlo a recordar. Sin embargo, llegar tarde sigue siendo el principal error que se comete en las entrevistas. Convéncete: no hay excusa capaz de remontar esta metedura de pata. Si no lo has podido evitar de ningún modo, llama antes de llegar para avisar de la demora.

Para impedir que suceda, fija en tu mente la hora de la entrevista 30 minutos antes. Si luego todo se da bien y llegas con demasiada antelación, aprovecha para dar un paseo por los alrededores o para entrar en un bar y pedir una tila con la que templar los nervios.

Cómo hacer una buena entrevista de trabajo

2. Despreocuparte de la indumentaria

No se trata de cambiar tu forma de vestir e ir disfrazado a la entrevista. Dentro de tu estilo, seguro que encuentras la manera de ir adecuadamente al encuentro. Solo es necesario que prestes atención a este punto, especialmente si eres una persona que se preocupa poco por su aspecto.

La clave es no dar la nota, que tu atuendo pase a un segundo plano. Estos consejos te ayudarán a decidir qué te puedes poner para una entrevista de trabajo.

3. Descuidar la postura

A veces uno puede llegar a centrarse tanto en contestar adecuadamente y dar buena imagen que se olvida de una parte fundamental, su propio cuerpo. No podemos mantener por mucho tiempo la atención en nuestra postura, sin embargo conviene que no adquieras un gesto que cause rechazo en los reclutadores. Por eso te aconsejamos ensayar antes y tratar de dominar los errores que se pueden derivar de tu lenguaje corporal.

4. Preguntar por el sueldo

Cuando acudes a una entrevista, estás hablando con tus interlocutores en calidad de candidato. Ellos posiblemente no son los empleadores directos y tú no eres todavía trabajador de la empresa. En muchos casos puede que ellos incluso desconozcan el detalle de las condiciones económicas. No es el momento para negociar un sueldo, porque no se ha producido ninguna oferta por parte de la empresa. Los reclutadores pueden valorar muy negativamente que saques el tema.

Ahora bien, si son ellos los que inician la conversación, debes prepararte para contestar convenientemente.

5. Que te pierda la indiscreción

Criticar con desconocidos no está bien visto. Las lecturas que extraerán los reclutadores si criticas a tus anteriores empresas pueden ser muy variadas y prácticamente ninguna te beneficia. Desde que tienes un carácter rencoroso y poco objetivo hasta que no te importa reducir la reputación de alguien si esto beneficia a tu imagen.

En un primer encuentro no hay tiempo para explicaciones complejas y matizaciones. Para evitar malos entendidos, trata de no hablar negativamente de tus excompañeros, de las personas que han coordinado tu trabajo o de las dinámicas poco acertadas de los sitios donde has trabajado anteriormente.