De sobra es conocido que la plantilla produce más si está bien cuidada. Cuando te sientes a gusto y no tienes que estar pendiente de lo que te molesta, centras más la atención en tus tareas. Por otro lado, el bienestar es salud y tener salud evita muchas bajas laborales. Nos centramos en esas cuestiones que pueden estar disminuyendo tu productividad sin que prácticamente te des cuenta. ¿Puedes hacer algo por mejorarlas?

La postura en la que trabajas es decisiva

La ergonomía es un concepto que define cuál es la mejor postura para desempeñar una labor. Hay especialidades sanitarias que se dedican por completo a su estudio. Tiene en cuenta las dimensiones del ser humano y cómo son los objetos que lo acompañan en su jornada de trabajo. Desde una mesa de escritorio hasta una cinta transportadora o cualquier otro aparato con el que se tenga que lidiar varias horas al día. El objetivo de prestar atención a este aspecto es conseguir mejorar la salud de la persona que trabaja en un puesto determinado.

En la oficina, por ejemplo, es fundamental contar con un asiento y escritorio adecuados. Son muchas las horas que se está en una postura sedentaria realizando tareas mecánicamente repetitivas. Es frecuente sufrir el síndrome del túnel metacarpiano, dolores de cabeza y fatiga ocular. Todo ello redunda en una falta de concentración que, evidentemente, reduce la productividad.

Factores que influyen en la productividad

¿Te encuentras en un espacio de trabajo bien diseñado?

No nos referimos a cuestiones meramente estéticas, una arquitectura eficiente va mucho más allá. Tampoco hace falta que tu empresa haya invertido una suma importante en diseño, sino solo que se haya dejado guiar por el sentido común atendiendo a la actividad principal que realiza la plantilla.

Uno de los aspectos principales es la iluminación. Cuando la luz que entra no es la adecuada, pueden verse afectadas numerosas tareas. Realizar tu trabajo en condiciones óptimas de iluminación te permitirá aprovechar con eficiencia las tareas que dependen directamente de este factor, como es la atención en un texto, en un objeto o en un proceso determinado que tienes que observar.

Otro factor que influye negativamente en la productividad es la ventilación y la temperatura ambiente. Solo por cumplir con la normativa legal, cualquier espacio de trabajo mantiene las condiciones mínimas para que se desarrolle en él una actividad laboral. Descontando los que no lo cumplen, que los hay, también se requiere un mantenimiento diario para que el aire se renueve. Por otro lado, una temperatura demasiado elevada o, al contrario, demasiado baja puede se la responsable de reducir notablemente el ritmo de producción.

Factores invisibles que pasan desapercibidos y, sin embargo, influyen

Hay cuestiones en las que la normativa no entra porque suelen estar relacionadas, dentro de unos mínimos, son condiciones que afectan más a unas personas que a otras. Sin embargo, a las que les afectan más ven trastocado su tiempo productivo. Una de ellas es el sonido ambiente. Por un lado, hay quien se desconcentra con conversaciones o si en la emisora que se escucha hay gente hablando. Es decir, el sonido ambiente perjudica su producción. Por otro lado, hay quien se concentra mejor con determinada música o que acelera su producción debido a este motivo. De hecho, hay estudios que hablan de esta influencia positiva.

Otro tipo de estudios, no exentos de cuestionamiento en cuanto a su evidencia científica, concluyen que hay un factor que influye directamente en el biorritmo de algunas personas (o de todas) y, por tanto, en su producción. ¿Te notas siempre cansado, con dolores de cabeza y tienes problemas para dormir? Son síntomas que pueden tener diversas causas, pero entre ellas se puede encontrar la electrosensibilidad o la hipersensibilidad electromagnética. Hay aparatos y sistemas de conexiones que podrían estar influyendo en tu bienestar. El teléfono inhalámbrico y la conectividad wifi son dos de los más nombrados por este tipo de estudios.