La ciencia ha demostrado en innumerables ocasiones que muchas leyendas urbanas son ciertas. Si alguien dijera que ha aprendido un nuevo idioma mientras duerme, probablemente le tomarían por loco. Pero lo cierto es que, aunque parezca sacado de una película de ciencia ficción, es posible desarrollar determinadas habilidades mientras dormimos.

Una de ellas son los idiomas. Un estudio reciente ha demostrado que aquellas personas que escuchan palabras en un idioma extranjero mientras duermen son capaces de identificarlas y traducirlas más tarde. El experimento se llevó a cabo con un grupo de nativos alemanes, quienes escucharon una serie de palabras en holandés mientras dormían. El resultado fue sorprendente. No solo podían traducirlas con mayor facilidad, sino que únicamente reconocían aquellas palabras que habían escuchado.

Y no solo funciona con las palabras, también sirve para perfeccionar habilidades musicales. En este caso, los participantes del estudio tuvieron que tocar la guitarra en el popular juego “Guitar Hero”. Más tarde, durante la siesta, escucharon la melodía de la canción que habían tocado y, al despertar, la tocaron de nuevo. Aquellas personas que habían escuchado la melodía –aún no siendo conscientes de ello- eran capaces de seguir el ritmo más fácilmente.

Del mismo modo sucede con la memoria a corto plazo. Cada día olvidamos una cantidad ingente de información, especialmente aquellas fechas o acontecimientos que no consideramos importantes. Un proceso que puede parecer aleatorio, pero que tiene su explicación en las neurociencias.

Nuestro cerebro tiene que hacer frente a más de 5.000 estímulos por minuto. Por eso, necesita diferenciar entre “información importante” –que se almacenará en nuestra memoria a largo plazo– e “irrelevante” –que irá directa el limbo del corto plazo-. Pero, ¿qué sucede si ese sistema de “etiquetado” ha salido mal y los recuerdos “insignificantes” son los que queremos mantener?

Se ha demostrado que aquellas personas que relacionan un recuerdo a un sonido determinado, son capaces de aferrarse a él con más fuerza. De hecho, relacionar una imagen con un sonido o melodía y escucharlo mientras dormimos, puede ayudarnos a reforzar esa imagen en nuestra memoria.

¿Cómo es posible? Los científicos no logran ponerse de acuerdo en los detalles, pero todo apunta a que se debe a los períodos de baja actividad que tienen lugar en nuestro cerebro mientras dormimos. En ellos, nuestros recuerdos a corto plazo son trasladados a nuestra corteza prefrontal, lugar donde se almacenan para el largo plazo.

 

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