Cuando el pasado diciembre se publicó un real decreto por el que se impedía aplazar los impuestos tributarios, a muchos autónomos y pymes se les encogió el corazón. La falta de liquidez sumada a esta medida les colocaba en una situación muy delicada. Una nota informativa reciente difundida por el Agencia Tributaria indica que sí se van a poder aplazar en determinadas condiciones.

El aplazamiento del pago de impuestos

El pasado 3 de diciembre se publicó el Real Decreto-ley 3/2016 que endurecía el pago de las obligaciones tributarias con el fin de recaudar y tratar de reducir así el déficit. Esta medida afectaba muy gravemente a pymes y autónomos de manera principal. A partir día 13 de enero, tras negociaciones con asociaciones de autónomos como ATA, se ha suavizado la situación, sobre todo para pequeñas deudas.

A las solicitudes de aplazamiento o fraccionamiento que sean inferiores a 30.000 euros no se les va a exigir que aporten garantía para el aplazamiento y podrán devolverse hasta en 12 meses. Además, podrán hacer la solicitud de manera automática a la hora de rellenar el formulario del impuesto. Cuando se supere esa cantidad, se exigirán garantías al deudor, que tendrá más plazo para pagar, hasta 36 meses en función de las garantías que se aporten. El tipo de interés se mantendrá en lo que estaba, en el 3,75%.

aplazar pagos

La falta de liquidez en los autónomos

Uno de los problemas a los que se enfrentan los que optan por dedicarse a su profesión por cuenta propia es que puede que se tarde en recibir ingresos más tiempo del que contaban. A corto plazo, esperan cobrar una cantidad suficiente como para continuar sin problemas, pero ahora mismo están justo en el momento en el que deben hacer frente a las deudas que les reclaman los proveedores, acreedores e impuestos, y no tienen efectivo en caja. A esta situación se le llama falta de liquidez.

Lo primero que se puede hacer es analizar las cuentas del negocio y estudiar muy bien si los flujos de pago son superiores a los de cobro. En caso de que sea así, el problema no es puntual y se repetirá cada cierto tiempo. De momento, la solución para no entrar en concurso de acreedores es ampliar el capital.

Algunos pagos puede que te los permitan renegociar, aunque no suele ser a coste cero, lo que reduce las futuras ganancias. Sin embargo, con respecto a otros, ha llegado la hora de hacerles frente. Toca aplazar pagos, si es posible, solicitar un crédito o ayuda a los familiares y amigos, y renegociar con los clientes las fechas de vencimiento, entre otras medidas que se suelen emplear.