Mañana se celebra el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo. Quien no haya podido disfrutar de la Semana Santa, quizá no tiene humor para celebraciones, y menos para este tipo de efeméride. Sin embargo, lo que desde hace 22 años nos recuerda esta fecha es que el trabajo no tiene por qué ser un lugar aburrido. Divertirse no solo es no perder el tiempo, sino que incluso puede resultar mucho más productivo.

El Fun at Work Day se celebra en todo el mundo. La idea de promocionar esta festividad partió de una consultora estadounidense que asesora sobre la aplicación del humor en el trabajo, Playfair. Según reivindican desde 1996, un ambiente laboral relajado favorece la motivación de los trabajadores, estimula la innovación y genera equipos de trabajo más unidos. Si una compañía promociona adecuadamente esta filosofía, puede servir incluso para atraer talento.

En España, otra consultora, Humor Positivo, ha sido la que se ha encargado de promocionar, año tras año desde 2008, el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo. Acciones como la “Carrera profesional de obstáculos, trabas y contratiempos”, celebrada en plena crisis, o la “Churroterapia” sirven para difundir los valores y beneficios de aplicar el humor en el trabajo.

Proponemos cuatro maneras de introducir la diversión en la empresa:

1. Celebraciones conjuntas

Cada cierto tiempo, por ejemplo cada tres semanas, se dedica un espacio dentro de la jornada laboral para celebraciones. Caben logros, aniversarios, cumpleaños, fechas festivas… Este tipo de acción sirve como un momento de distensión y, al tiempo, propicia la construcción y fortalecimiento de relaciones personales. Es una forma también de organizar los festejos que, por un motivo u otro, se repiten de manera inesperada y entorpecen en cierto modo el ritmo de trabajo.

 

2. Decoración creativa

Trabajar en un entorno despersonalizado es muy desmotivador. En ocasiones, las políticas de empresa son demasiado estrictas con la coherencia y la uniformidad del espacio de trabajo. Otro tipo de decoración más dinámica, donde se faciliten lugares personalizables, puede mantener la coherencia que se requiere (ante las visitas a la empresa, por ejemplo), sin perder el encanto de la customización de los trabajadores. Tener delante la foto de los niños, de la mascota, el último dibujo de los sobrinos o un recorte del periódico local del pueblo estimula el sentimiento de pertenencia hacia ese espacio.

 

3. Juegos y concursos

Se puede proponer la celebración de juegos que fomenten el trabajo en equipo. También de concursos meramente de azar o bien que premien el conseguir un determinado logro. Esta puede ser una buena forma de mantener la motivación. Premios sencillos y poco costosos como un bono de masaje, clases de gimnasio, una estancia de una noche o una cena para dos personas puede animar a participar y generar un clima lúdico en el trabajo.

 

4. Momentos de desarrollo personal

Google lo tenía muy claro. En 2008 difundió fotos de sus oficinas en Zurich con los espacios donde los trabajadores se desestresaban y se tomaban un momento de relax. Disponían de salas de masajes y de relajación, áreas de descanso, salón de juegos con playstations o incluso biblioteca. No es necesario emplear tantos medios para facilitar un tiempo de descanso productivo. Se pueden organizar sesiones de relajación, conseguir convenios con gimnasios cercanos al lugar de trabajo o contratar clases de baile, por ejemplo. Esto podría ser un servicio que la empresa ofrece al trabajador fuera de su horario laboral o bien puede estar incluido dentro de la jornada. Eso sí, siempre tiene que resultar atractivo para los empleados, pues se trata de motivarlos, no de obligarlos.